El mayor baile de pilotos que se recuerdan en los últimos años en el mundial de Moto GP se extiende también a las marcas y a los equipos de cara a la próxima temporada. El equipo Prima Pramac, en el que este año corren Jorge Martín y Franco Morbidelli, tiene no sólo que buscar pilotos para el año que viene, tras la salida confirmada del madrileño, sino que renovar, o no, su contrato con Ducati. Los de Paolo Campinoti, han pasado en apenas unos días a soñar con tener a Márquez como nueva estrella en sustitución de Martín a tener que buscar un remplazo para la próxima temporada. Y tienen también sobre la mesa una oferta millonaria de Yamaha para convertirse en su equipo satélite, que los llevaría a poner fin a una exitosa colaboración con Ducati, que comenzó nada menos que en 2005.
Y ya tenemos confirmación de que esto no son sólo rumores. El mismísimo factótum de Ducati Corse, Gigi Dall'Igna, director general de la marca en competición, ha hecho unas declaraciones en Sky Sport en las que asegura, respecto a la posibilidad de que Pramac deje Ducati, que “el riesgo es real. Todo el mundo del motociclismo está a favor de que Pramac haga algo diferente a estar con Ducati, pero sería una decepción tanto personal como deportiva. Pramac y Campinoti están con nosotros desde hace mucho tiempo y son parte del éxito que estamos experimentando. Sería una lástima. Está todo por evaluar, pero el problema realmente existe”.

La casa por la ventana
La oferta de Yamaha es, sobre el papel, irrechazable y Ducati está muy lejos de poder igualarla. Los de los diapasones han ofrecido a Pramac hacerse cargo del salario de los dos pilotos, sean quienes sean, ofrecen las dos motos sin coste alguno, dos M1 exactamente iguales que las oficiales, con líneas de desarrollo exclusivas, y aportar además cuatro millones de euros. Lo que se dice tirar la casa por la ventana.







