Una vez más el Real Madrid llega a los cuartos de final de su competición fetiche. Lo hizo tras una mala noche de los blancos que solo parecieron despertar en la prórroga.
El gol tempranero del Atlético de Madrid sacando los colores a la fase defensiva madridista, igualó la eliminatoria. El 1-0 para los rojiblancos era la mejor noticia para Simeone que celebró con los puños cerrados la tanda de penaltis.
El Real Madrid, desaparecido e irreconocible durante todo el partido, apenas creaba peligro sobre la portería de Oblak. Mientras que el Atlético, casi sin elaboración, causaba el temor en el área madridista.

La acción más clara para los de Ancelotti llegó de un penalti provocado tras una gran jugada individual de Mbappé. Sin embargo, Vinicius, quien cogió el balón para lanzar desde los 11 metros hizo recordar a muchos al Vini de la primera temporada como madridista.
En la tanda de penaltis llegaría la polémica más sonada desde el pitido final. El lanzamiento de Julián Álvarez entró, pero con dudas. El guardameta del Real Madrid aseguraba en zona mixta que fue él quien advirtió al colegiado de que el delantero argentino tocó con los pies.
Esto, según recoge el reglamento en la tanda de penaltis, supone la anulación del penalti marcado. Lo cierto es que han sido muchos los que no terminan de ver el contacto del pie de apoyo contra el balón en el resbalón de Julián Álvarez.








