El joven tenista español Carlos Alcaraz se proclamó campeón de Roland Garros. Lo ha hecho tras vencer en cinco sets en la final al alemán Alexander Zverev.
Ha sido por 6-3, 2-6, 5-7, 6-1, 6-2, logrando así el tercer 'Grand Slam' de su palmarés. Y lo ha conseguido en una nueva superficie, la tierra. En la superficie fetiche de Rafa Nadal.
Tras exhibirse los dos últimos años en el US Open y Wimbledon, Alcaraz vuelve a lo más alto.
El murciano, de 21 años, el más joven de la historia en alcanzar las finales de las tres superficies. Demostró una vez más estar hecho para la gloria en un domingo de máxima tensión en la Philippe Chatrier.
Lo ha conseguido contra un Zverev que, después de ganar en Roma, estaba en su mejor momento.
Alcaraz sufrió sobre todo en el tercer set, pero recuperó su juego a tiempo de iniciar su propia historia en París.
Carlos Alcaraz, el joven tenista, ha tenido una carrera deportiva impresionante y ya se le considera una leyenda en su temprana juventud. Nacido en la pedanía murciana de El Palmar, comenzó a practicar tenis desde niño.

Heredando la pasión por este deporte de su abuelo y su padre. Este último dirigía una escuela de tenis y le impartió lecciones.
Tras superar la adolescencia, el campeón Juan Carlos Ferrero se convirtió en su entrenador.
Alcaraz ha vivido temporadas en Villena (Alicante), donde Ferrero tiene su club. A pesar de ello, no ha dejado de visitar a sus padres, hermanos y amigos en Murcia, su querida tierra. De ella siempre habla con elogios.
Carlos Alcaraz también ha ganado admiración por su simpatía y tesón en el tenis, cautivando a muchas mujeres que lo idolatran. Su futuro es brillante, y aunque ha enfrentado lesiones, sigue siendo un ídolo tanto dentro como fuera de España.
Si le dicen que es el sucesor de Nadal, Carlos, reconociendo la fama del mallorquín, responde que él es él. Lo admira y se reencontraron afectuosamente hace poco en Madrid.
El mallorquín se encuentra en el último tramo de su vida deportiva, mientras que el murciano representa el presente en el deporte que los une.
Entretanto, Carlos Alcaraz, a veces con problemas que le impiden participar en torneos como el reciente de Montecarlo, tiene un futuro por delante.









