Desde que asumieron el trono, los reyes de Dinamarca han mantenido un ritmo institucional exigente y muy activo. Aunque suelen aparecer juntos en actos importantes, últimamente han tomado caminos diferentes. Las agendas oficiales los llevan a destinos distintos y esto no ha pasado desapercibido.
Las últimas semanas han sido especialmente intensas para ambos. Federico continúa con sus viajes al extranjero y Mary concentra su actividad en la capital. La distancia entre ellos ha despertado algunas inquietudes, aunque todo ha quedado justificado por obligaciones reales, lo que no ha acallado los rumores.

Una reina impecable en su reaparición
Mary presidió este miércoles la inauguración de la exposición Danner de Dinamarca en el palacio de Frederiksborg. Fue recibida con flores y música por la Royal Life Guards Music Corps. Durante su visita recorrió el castillo donde vivió la condesa Danner junto a Federico VII.
Para el acto, Mary apostó por un conjunto primaveral que ya había llevado en otras ocasiones. Lució una blusa de seda morada de Prada y una falda midi negra texturizada. Completó el estilismo con joyas discretas y zapatos de tacón negro.
A diferencia del funeral del papa, en esta ocasión dejó su melena suelta. Al final del evento, sorprendió a los asistentes con un breve discurso espontáneo. Lo hizo con sus gafas de vista marrones, que ya forman parte de su imagen habitual.






