Guillermo de Gales ha vivido hace pocos días, uno de los momentos más significativos de su agenda internacional. En representación del rey Carlos III, asistió al funeral del papa Francisco. Un evento histórico que ha puesto de nuevo a prueba su proyección como futuro monarca.
La ceremonia en el Vaticano ha supuesto un paso más en su carrera institucional. Rodeado de líderes políticos y figuras religiosas, Guillermo asumió con sobriedad su papel. Pero hubo una ausencia que todos notaron y que no pasó desapercibida.

Una ceremonia solemne sin su compañía
El heredero representó a la Corona en el funeral del papa Francisco, celebrado en Roma. Fue una cita de alto perfil, rodeado de líderes políticos y religiosos y representantes de las diversas monarquías. Cumplió su rol con responsabilidad y solemnidad, no obstante, hubo un detalle que muchos notaron.
A diferencia de otros herederos, Guillermo asistió solo, sin la princesa a su lado. La imagen del príncipe solo, recorriendo el pasillo hacia su asiento, fue interpretada como inusual. Kate, luego de la remisión de su cáncer, está cumpliendo un rol medido por la corona, pero que privilegia a su familia.
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El protocolo británico justifica la decisión, pero la percepción pública es inevitable. “El Príncipe de Gales ha mostrado con sinceridad su falta de fe”, señaló Gavin Ashenden. En contraste, Kate atraviesa un momento personal marcado por la espiritualidad.






