Se ha confirmado uno de los rumores que más expectación había generado en torno al rey Felipe VI y su hija, la princesa Leonor. El monarca ha sido firme al rechazar cualquier tipo de privilegio para su heredera, incluso en las situaciones más delicadas. Su decisión ha provocado una oleada de reacciones, muchas de ellas marcadas por la emoción y el respeto hacia su postura.
Desde hace semanas, en Zarzuela se comentaba la posibilidad de que Leonor abandonara temporalmente el buque escuela Juan Sebastián de Elcano. La idea partía de la reina Letizia, quien estaba preocupada por el estado de salud de su hija. Sin embargo, Felipe VI ha dejado clara su posición: la princesa debe completar su formación como el resto de sus compañeros.

El rey considera que suspender esta etapa enviaría un mensaje equivocado a la ciudadanía. Para él, la formación militar no solo es parte del protocolo institucional, sino un ejercicio clave de liderazgo y responsabilidad. Es consciente de que su hija será reina algún día y debe estar preparada para afrontar todo tipo de desafíos.
Incluso cuando Letizia planteó que Leonor abandonara el Elcano unos días para asistir al cumpleaños número 18 de su hermana Sofía, Felipe se opuso rotundamente. Afirmó que ningún evento personal debía interferir con la formación castrense. Esta negativa ha sido interpretada como una muestra del compromiso del rey con la ejemplaridad de la Corona.
La princesa Leonor terminará el crucero de instrucción
En el entorno de la Casa Real se ha respirado cierta tensión desde que la princesa embarcó en el Elcano. Aunque las imágenes oficiales la muestran feliz, concentrada y entregada a sus deberes, la realidad está siendo más dura de lo que parece. Leonor sufre cinetosis, el llamado mal de mar, y sufre mareos, vómitos e incluso caídas.
Sus compañeros han comentado que, a pesar de su delicado estado físico, la heredera al trono no ha dejado de participar en las tareas asignadas. Ha izado velas, ha realizado turnos de vigilancia y ha asistido a clases náuticas como una más. Esa actitud ha generado una profunda admiración entre la tripulación y también entre sus superiores.







