En el reciente XVII Premio Europeo Carlos V, celebrada en el Monasterio de San Jerónimo de Yuste, en Cáceres, el rey Felipe ha destacado especialmente. Lo ha hecho no solo por su presencia regia y sus discursos solemnes, sino también por un gesto entrañable que no ha pasado desapercibido.

En medio de las formalidades y el protocolo, el rey Felipe ha mostrado una faceta muy cercana y afectuosa. Especialmente con un grupo de niños presentes que se encontraban a las puertas del citado recinto.
El rey Felipe entrega el prestigioso Premio Europeo Carlos V
El Premio Europeo Carlos V se ha otorgado hoy al expresidente del Banco Central Europeo y ex primer ministro italiano Mario Draghi. Y hay que subrayar que es uno de los reconocimientos más prestigiosos en el continente, pues honra a aquellos que han contribuido significativamente al proceso de integración y construcción europea.
De ahí que la ceremonia, como cada año, ha contado con la asistencia de numerosas personalidades de alto perfil. Entre ellos, diplomáticos, políticos y académicos de diversos países europeos.

Durante el acto, Felipe ha destacado el legado de Jacques Delors, el primer galardonado con este premio. Al igual que la importancia del liderazgo de Mario Draghi durante la crisis económica europea. Sin embargo, lo que realmente ha llamado la atención de muchos ha sido lo que ha sucedido en los exteriores de la ceremonia.
La sorpresa de la cercanía del rey Felipe con los pequeños
El rey Felipe se ha dirigido a los jardines del monasterio, donde un grupo de niños de una escuela había sido invitado para conocerlo. En lugar de mantener una distancia protocolaria, él se ha mostrado sorprendentemente cercano y cariñoso con los pequeños, más que con los adultos.







