La Familia Real española vuelve a estar en el centro de la atención mediática, y esta vez no es precisamente por un motivo positivo. Los protagonistas son Irene y Juan Urdangarin, que han acaparado los titulares por un incidente a su llegada a la boda de Victoria López-Quesada y Enrique Moreno de la Cova.

Irene Urdangarin se ha destacado en los últimos años por su perfil más discreto y su implicación en causas sociales. Tras su reciente voluntariado en Camboya, la joven de 19 años parecía haberse alejado de los focos. Sin embargo, la boda de Victoria López-Quesada ha vuelto a situarla en la mira de la prensa y del público.
Por su parte, Juan Urdangarin ha tenido un papel más reservado en los últimos tiempos. Trabajando en Londres y alejado del ruido mediático, Juan ha sido un pilar en la familia durante las turbulencias vividas en los últimos años. La boda era una oportunidad para ambos de volver a ver a sus seres queridos, pero la atención mediática se centró en un detalle inesperado.
La revelación de Juan e Irene Urdangarin en su llegada a la ceremonia
El pasado sábado, durante la esperada boda de Victoria López-Quesada y Enrique Moreno de la Cova, varios miembros de la Familia Real se dieron cita en Madrid para celebrar el enlace. La llegada fue muy comentada, especialmente la de Juan e Irene Urdangarin, que llegaron en un coche que ha suscitado una gran controversia. Se trataba de un lujoso Volvo valorado en 90.000 euros, una elección que ha levantado ampollas en las redes sociales.

La periodista Pilar Eyre, experta en la Casa Real, no tardó en señalar lo que ella considera un grave error de imagen por su parte. Según Eyre, la decisión de llegar en un coche de tal valor no solo es una muestra de ostentación innecesaria. También representa un problema de percepción pública en un momento delicado para la familia.
“A mí lo que sí me parece una ostentación innecesaria y un gran fallo de imagen es que los hijos de la infanta Cristina conduzcan un Volvo valorado en 90.000 euros”, escribió Pilar Eyre en su cuenta de X. El vehículo pertenece al parque automovilístico de Zarzuela, bajo la administración de Patrimonio Nacional. Un dato que añadió más leña al fuego, con usuarios cuestionando por qué no se optó por un coche más modesto.






