Ernesto de Hannover ha vivido uno de los episodios más delicados de los últimos años. Su salud volvió a ser motivo de preocupación a principios de abril, cuando ingresó de urgencia en un hospital de Madrid. Ahora los médicos han tomado una decisión: darle el alta tras experimentar una mejoría.
El 3 de abril, el ex de Carolina de Mónaco ingresó en la clínica Ruber Internacional. Acudió al servicio de Urgencias en plena madrugada, y los médicos decidieron dejarlo hospitalizado. Poco después, su estado empeoró y tuvo que ser derivado a la UCI.

Durante su estancia en cuidados intensivos, las alarmas no dejaron de sonar. Se desconocía el motivo exacto de su ingreso, y las versiones eran contradictorias. Algunos hablaban de una pancreatitis, mientras otros apuntaban a secuelas de una operación de cadera.
Sin embargo, ha sido su pareja, Claudia Stilianopoulos, quien ha dado la versión definitiva. Según explicó, el ingreso no tuvo relación con su cadera, sino con una dolencia crónica que arrastra desde hace años. Esta enfermedad sería la causa de su última crisis de salud.
A lo largo de esos días, el acceso a Ernesto estuvo muy limitado. Es probable que, estando en la UCI, ni siquiera pudiera recibir visitas. Aun así, sus familiares más cercanos acudieron al hospital casi a diario.
Su hijo Christian de Hannover no se separó de él. Lo mismo ocurrió con su nuera, Alessandra de Osma, y con Claudia, su actual pareja. Todos siguieron de cerca la evolución médica y estuvieron en contacto con los doctores.
En una de esas visitas, Christian quiso tranquilizar a los periodistas. “Todo va bien”, dijo con voz firme a las puertas del hospital. Era un mensaje escueto, pero revelador, que anunciaba una mejoría.
Y así fue, porque Ernesto de Hannover comenzó a evolucionar favorablemente. Salió de la UCI después de varios días de tratamiento intensivo. Poco a poco fue estabilizándose y logró volver a planta.
Los médicos ya han tomado la decisión
La recuperación continuó hasta este 21 de abril. A primera hora del día, Ernesto recibió el alta médica y abandonó el centro hospitalario. Caminó hasta el coche que le esperaba en la puerta y se mostró animado.

Aunque llevaba casi 20 días ingresado, Ernesto de Hannover aparecía en buen estado físico. Iba acompañado de su pareja, que lo ayudó en todo momento. Hablaron brevemente con el conductor antes de iniciar el regreso a casa.






