Karmele Marchante, una de las colaboradoras más icónicas de Sálvame, ha dado un giro radical a su vida tras abandonar la televisión. Lejos del glamour de los platós, la periodista ha optado por una actividad que ha dejado a muchos sorprendidos: vender ropa y accesorios en mercadillos.
La trayectoria de Karmele está llena de éxitos y momentos controvertidos. Desde su formación académica en periodismo hasta su protagonismo en programas de máxima audiencia, la catalana siempre se ha mantenido en el foco público. No obstante, tras su salida de Sálvame en 2016, Karmele ha vivido una etapa de cambios significativos que incluyen su incursión en la escritura y una activa participación en movimientos feministas.

El contraste entre su vida actual y su época como colaboradora de Sálvame ha suscitado curiosidad entre el público. ¿Qué la llevó a tomar este rumbo? Esta pregunta es solo alguna de las que despiertan interés en torno a su figura.
El giro de 180º de Karmele Marchante: de estrella en Sálvame a vendedora en mercadillos
Karmele Marchante nació en Tortosa, Tarragona, y estudió periodismo en instituciones de prestigio como la Universidad de Navarra. Su carrera comenzó en la Unesco, en París, y continuó en Escandinavia, donde vivió durante tres años debido a su matrimonio con un islandés.
Tras su regreso a España, Karmele se consolidó como periodista en programas emblemáticos como Informe Semanal y La máquina de la verdad. En 2009, se unió a Sálvame, programa que le dio notoriedad mediática pero también numerosos dolores de cabeza. Karmele también participó en realities como Supervivientes y Campamento de verano, donde mostró una faceta más cercana y espontánea.

En Sálvame se convirtió en uno de los rostros más reconocidos gracias a su estilo directo y sus enfrentamientos con compañeros. Sin embargo, detrás de las cámaras, la relación con sus compañeros era mucho más complicada.
En sus propias palabras, Karmele describió el ambiente de trabajo en Sálvame como tóxico, llegando a acusar a algunos compañeros de machismo. Estas tensiones la llevaron a abandonar el programa, marcando el inicio de una nueva etapa en su vida. Desde entonces, ha mantenido un perfil bajo en la televisión, apareciendo solo de manera esporádica.





