La Familia Real ha vuelto a quedar en entredicho por culpa de Iñaki Urdangarin. En esta ocasión no ha sido por un caso judicial ni por un movimiento mediático, sino por la revelación de que ha rechazado al menos dos ofertas laborales. Esta decisión ha dejado a los reyes Felipe y Letizia en shock, incapaces de comprender cómo el exduque sigue generando titulares perjudiciales para la institución.
Según ha trascendido, Urdangarin habría declinado dos propuestas de trabajo, una en Barcelona y otra en Vitoria, ambas relacionadas con su perfil profesional y su pasado como deportista. Los puestos estaban bien remunerados y no requerían una exposición excesiva, lo que hacía de ellos oportunidades ideales para alguien que busca rehacer su imagen. Sin embargo, Iñaki no mostró ningún interés, lo que ha provocado indignación dentro y fuera del entorno familiar.

Para muchos, este nuevo escándalo refuerza la sospecha de que Urdangarin no trabaja porque sigue recibiendo apoyo económico de fuentes vinculadas a la Familia Real. Aunque desde Zarzuela se han mantenido al margen y no han hecho declaraciones, fuentes cercanas aseguran que los Reyes están consternados por esta situación. Son conscientes de que la imagen de austeridad y modernización que intentan proyectar se ve gravemente dañada cada vez que Urdangarin vuelve a ser noticia.
Lo más llamativo del caso es que, pese a su condena y a sus años en prisión, Iñaki disfruta hoy de una vida sin necesidades. El exmarido de la infanta Cristina habría recibido una pensión vitalicia de 25.000 euros mensuales, según ha un periodista del programa Fiesta. Esta cantidad, que estaría ligada a un acuerdo de silencio tras el caso Nóos, le permite vivir sin preocuparse por su futuro laboral.
La vida Iñaki Urdangarin sin la infanta Cristina
Además de la pensión, Iñaki también habría cobrado una importante suma de dinero a cambio de no publicar un libro de memorias que ya estaba en preparación. La editorial le propuso contar su versión de los hechos, con la promesa de una gran campaña de lanzamiento. Pero finalmente, el proyecto se canceló y él se quedó con una indemnización que rondaría los dos millones de euros.







