
Se confirman los rumores sobre de Eugenia y Beatriz de York: no pueden hacer nada
El nuevo revés del príncipe Andrés y Sarah Ferguson golpea de lleno a sus hijas, que se ven incapaces de intervenir
La confirmación de los rumores que giraban en torno a Eugenia y Beatriz de York ha estallado esta semana en Reino Unido. Las hijas del príncipe Andrés y Sarah Ferguson atraviesan una etapa marcada por la frustración y el dolor, incapaces de hacer frente a un escándalo que se intensifica día tras día.
El detonante ha sido un episodio que vuelve a poner a sus padres en el centro de todas las miradas. Sarah Ferguson y Andrés de Inglaterra se han convertido en sinónimo de controversia, y sus hijas, no pueden evitar verse arrastradas. ¿Hasta dónde alcanzará la sombra de este nuevo revés?

Eugenia y Beatriz de York, devastadas por el escándalo de sus padres
Los problemas comenzaron hace años, cuando la estrecha amistad del príncipe Andrés con Jeffrey Epstein dinamitó su carrera institucional. El duque de York fue apartado de sus funciones oficiales y nunca ha podido recuperar su lugar en la Familia Real. Ese fue el primer gran golpe para Beatriz y Eugenia, que se vieron obligadas a dar un paso atrás en la esfera pública.
La situación parecía estabilizada, hasta que Mail on Sunday reveló un correo electrónico en el que Sarah Ferguson pedía disculpas a Epstein. El mensaje, fechado en 2010, mostraba un tono de sumisión que indignó a la opinión pública británica. En apenas 48 horas, siete organizaciones benéficas anunciaron que rompían vínculos con la exduquesa.
Este nuevo capítulo ha salpicado directamente a las princesas de York, que no desempeñan funciones oficiales, pero mantienen presencia social y profesional en distintos ámbitos. La presión mediática y el cuestionamiento de su entorno hacen que la carga sea mayor, y que las dudas sobre su futuro se multipliquen.
Los rumores se han confirmado y la realidad es cruda. Eugenia y Beatriz de York están "devastadas", según han confirmado expertos en realeza como Richard Fitzwilliams y Phil Dampier. Ambas sienten un dolor profundo al ver cómo sus padres vuelven a caer en desgracia, pero la situación está completamente fuera de su control.

Richard Fitzwilliams explicó en el Daily Mail que, aunque es poco probable que sus proyectos privados se vean comprometidos, la "marca tóxica" de Andrés y Sarah proyecta sombra. "Cuando una marca se vuelve tóxica, su efecto obviamente se extiende a las figuras públicas vinculadas a ella", señaló el analista.
Phil Dampier, por su parte, fue aún más explícito: "Estarán devastadas por lo que les ha sucedido a sus padres. Debe dolerles ver lo bajo que han caído, pero siguen siendo abuelos cariñosos y eso continuará", afirmó. Con esta declaración, el escritor retrata el contraste entre el hundimiento público de Andrés y Sarah y el cariño íntimo que ambos mantienen con sus hijas y nietos.
Las consecuencias son evidentes. La cercanía que ambas princesas mantienen con su madre, reconocida incluso en actos benéficos, puede pasarles factura. Fitzwilliams advirtió que durante un tiempo será complicado que participen en nuevos proyectos públicos, ya que el nombre de Sarah Ferguson se encuentra marcado.
Además, la publicación de las memorias póstumas de Virginia Giuffre amenaza con destapar nuevas revelaciones. El historiador Andrew Lownie, autor de una biografía sobre el duque de York, vaticina que el impacto podría ser aún mayor. Para Eugenia y Beatriz, cada nuevo capítulo supone una losa más que no pueden levantar.
Las hijas del duque de York intentan mantener sus vidas alejadas del escándalo
Pese a los golpes recibidos, Eugenia y Beatriz de York han sabido construir carreras sólidas en el ámbito privado. Beatriz trabaja como vicepresidenta en la tecnológica estadounidense Afiniti, mientras que su hermana, es directora de arte en la prestigiosa galería Hauser & Wirth. Además, ambas han respaldado proyectos culturales y benéficos de forma puntual, siempre intentando mantener su independencia respecto a los escándalos familiares.
Phil Dampier destacó que, pese a todo, "han labrado sus propias carreras y se han convertido en personas populares y equilibradas". Su prudencia ha sido clave: en los últimos años no han aparecido en público junto a su padre, una estrategia para evitar verse arrastradas. Con su madre, sin embargo, la relación ha sido mucho más estrecha, lo que explica la dificultad de este momento.

El contexto tampoco les ayuda. El clima de desconfianza hacia la Familia Real ha aumentado, y cualquier vínculo con figuras controvertidas se convierte en un riesgo. Según expertos, ni el rey Carlos ni el príncipe Guillermo tienen previsto otorgarles un papel institucional más relevante.
La confirmación de que Eugenia y Beatriz de York están devastadas por el nuevo escándalo que rodea a Sarah Ferguson y al príncipe Andrés refleja la dimensión del problema que atraviesan. Las hijas del duque de York han intentado forjar sus vidas lejos de la sombra paterna, pero la presión vuelve a alcanzarlas. Su futuro público es incierto y, aunque no puedan hacer nada, el dolor personal es evidente y seguirá marcando sus pasos.
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