El Papa Francisco ha fallecido a los 88 años de edad tras sufrir un ictus cerebral que derivó en un coma y colapso cardiocirculatorio irreversible. La noticia ha sido confirmada por el cardenal camarlengo Kevin Joseph Farrell, quien activó el protocolo correspondiente en presencia del equipo médico del Vaticano. Su muerte marca el fin de un pontificado que durante más de una década dejó una huella profunda en la Iglesia católica.
Pocas horas después del anuncio, el Vaticano ha dado a conocer el testamento del pontífice, un documento íntimo que recoge sus deseos más personales. En él, el papa expresó decisiones que han sorprendido a muchos por su sencillez y coherencia. Algunos detalles ya se han hecho públicos, aunque otros permanecerán en reserva por respeto a su voluntad.

Una voluntad clara y humilde
El testamento del Papa Francisco, redactado en 2022 y ratificado con fecha del 21 de abril de 2025, el pontífice dejó clara su última voluntad. “Sintiendo que se acerca el ocaso de mi vida terrenal y con firme esperanza en la Vida Eterna, deseo expresar mi voluntad testamentaria solo respecto al lugar de mi sepultura”. Su decisión ha sorprendido por la sencillez con la que quiso cerrar su ciclo vital.
Francisco pidió ser enterrado en la Basílica de Santa María la Mayor, un templo que visitaba antes y después de cada viaje apostólico. “Deseo que mis restos sean sepultados en la tierra, sencilla, sin decoración particular y con la única inscripción: Franciscus”, escribió. El Papa rechazó el boato de otras sepulturas papales y eligió la modestia como reflejo de su pontificado.






