El Wi-Fi ya es una pieza fundamental en nuestras vidas. La conexión es necesaria, y quedarse sin señal en casa puede dejarnos aislados, ya que casi todos los dispositivos de la casa están conectados a la misma red. La velocidad también es un elemento importante, y navegar por internet a trompicones suele poner de los nervios.
Una de las soluciones más recurrentes es llamar al servicio técnico. Pero lo que se intuye como un remedio inmediato puede convertirse en un suplicio y alargarse varias horas. Sin embargo, existen una serie de alternativas para solventar estos problemas.
Recupera tu router antiguo
Cuando cambiamos de compañía, de tarifa o recibimos un nuevo router, el antiguo suele guardarse en algún armario. Sin embargo, estos aparatos se pueden reutilizar de forma puntual y ejercer las mismas funciones que antes.
En caso de optar por esta alternativa, deberás configurar tu router antiguo como un punto de acceso adicional. Para ello, hay que conectarlo al router principal mediante un cable Ethernet. De esta manera, el router antiguo actúa como un extensor de la red, ampliar su alcance y mejora la conexión.

Para llevar a cabo este proceso hay que seguir una serie de pasos clave. Primero, el router secundario deberá tener el mismo nombre y contraseña de la red Wi-Fi que el router principal. Luego, hay que desactivar el servidor DHCP en la sección LAN del dispositivo antiguo para evitar conflictos de direcciones IP.






