El precio de la gasolina sigue estando por las nubes, y la inflación sigue golpeando, como casi siempre, a las familias más vulnerables. Llenar el depósito del vehículo supone una carga muy elevada para muchos ciudadanos, que también deben destinar sus ingresos a cubrir sus necesidades más básicas. España ya es el tercer país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) donde más suben los precios.
La gasolina ya está por encima del 1,6 euros por litro en la mayoría de estaciones de servicio, y el diésel ya sobrepasa el 1,5 euros por litro. La situación es complicada, pero hay una serie de hábitos que te pueden ayudar a optimizar el combustible y coger los precios un poco más bajos.
Repostar los días con menos movimiento
Las gasolineras ajustan sus precios según la demanda. Esto se traduce en que los días de mayor movilidad, como los fines de semanas o los periodos de vacaciones, hay más gente que quiere repostar. En estas fechas, el combustible es un poco más caro.
En economía esto se conoce como demanda inelástica, ya que, al ser un bien necesario, el aumento de precios no provocará que la gente consuma menos. Por lo tanto, se aconseja poner gasolina de lunes a viernes, cuando hay menos concurrencia de gente.







