El fondo marino del puerto de Calp esconde mucho más que plástico. Hay redes abandonadas que llevan años atrapando fauna marina en silencio, envases de todo tipo, residuos de origen desconocido y hasta cañones históricos que solo pueden ser manipulados por arqueólogos submarinos certificados. Durante los días 3, 4, 5 y 6 de junio, cerca de 200 personas se movilizarán para sacarlo todo a la superficie.
La operación la lidera Gravity Wave, empresa especializada en la recogida de plástico marino y su transformación en materiales sostenibles, con el respaldo del Ayuntamiento de Calp, la Cofradía de pescadores de Calpe, el centro de buceo Dive & Dive y el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados IMEDMAR. También cuentan con el apoyo de B100 y Visa.
El equipo es tan diverso como el problema que afronta. Pescadores locales con conocimiento directo del fondo, buzos profesionales con experiencia en limpiezas submarinas, arqueólogos para la documentación y manejo de los cañones históricos, científicos, biólogos marinos y voluntarios ciudadanos trabajarán de forma coordinada tanto en superficie como bajo el agua.
Los datos que maneja Gravity Wave sitúan el alcance del problema en su justa dimensión. Más del 70% del plástico que llega al océano termina en el fondo marino, invisible para la mayoría. Las redes fantasma representan el 46% de la denominada Gran Isla de Basura del Pacífico y son una de las principales causas de mortalidad en fauna marina. Un solo kilo de plástico en el fondo puede generar millones de microplásticos que entran directamente en la cadena alimentaria. Y el Mediterráneo, con una densidad de residuos muy superior a la media global, es uno de los mares más contaminados del planeta por plástico.
La acción coincide con el Día Mundial de los Océanos, que se celebra el 8 de junio, y busca poner el foco en uno de los grandes retos ambientales de nuestra época. Pero más allá del simbolismo de la fecha, lo que ocurrirá en Calp estos días es trabajo real: voluntarios de carne y hueso, en el agua, recuperando un ecosistema que no puede esperar más.