Azuébar respira: los vecinos vuelven a casa tras un mes de julio "muy duro" y dos evacuaciones
Vecinos de Azuébar (Castellón), contentos de regresar a sus casas en un mes de julio "muy duro" con dos evacuaciones. Los habitantes fueron desalojados por el incendio en Vall d'Uixó y aún tiene restr
Los vecinos de Azuébar, en Castellón, respiran aliviados. La localidad, evacuada por el incendio declarado el sábado en la Vall d'Uixó, ha podido regresar a sus casas después de un mes de julio marcado por dos evacuaciones en apenas tres semanas. "Muy contentos" por volver a casa, pero con el cansancio acumulado de un verano que está haciendo mella en un pequeño municipio de unos 400 habitantes que en época estival roza el millar.
Bomberos trabajan en las labores de extinción de un incendio forestal, a 30 de julio de 2026, en Alfondeguilla, Castellón, Comunidad Valenciana (España). El fuego afronta su sexto día activo y la inversión térmica dificulta los trabajos de los medios aéreos en algunas zonas. La evolución del incendio de la Vall d'Uixó permite que más de mil vecinos de los municipios de Torralba, Ayódar, Fuentes de Ayódar, Villamalur, Almedíjar y Azuébar (Castellón) puedan regresar a sus viviendas, mientras que se levanta el confinamiento de la urbanización de Nova Onda.
Seis municipios recuperan la normalidad
La decisión se tomó este jueves en la reunión del Cecopi en el Puesto de Mando Avanzado desplegado en la zona, que afronta ya su sexto día de trabajo. La evolución del fuego permite el regreso de los vecinos de Torralba, Ayódar, Fuentes de Ayódar, Villamalur, Almedíjar y Azuébar, además de levantar el confinamiento de la urbanización de Nova Onda. Un paso adelante que devuelve la calma a varias poblaciones tras días de incertidumbre.
Un julio "muy duro" con dos sustos seguidos
La alcaldesa de Azuébar, Jessica Miravete, reconocía el desgaste del pueblo tras encadenar dos desalojos en pocas semanas. La primera edil admitía que la situación empieza a pesar entre los vecinos, aunque prefería quedarse con lo importante: haber podido volver a sus hogares. El regreso, calculaba, se completaría prácticamente al cien por cien a lo largo de la tarde.
Aún con el agua racionada
El reencuentro con las casas no significa una vuelta total a la normalidad. Azuébar mantiene restricciones en el suministro y sus vecinos deben beber agua embotellada, reservando la del grifo únicamente para el aseo personal. El Ayuntamiento organiza el reparto de garrafas conforme llegan los camiones cisterna, con la confianza de resolver el problema en breve.
Solidaridad con los pueblos aún atrapados por el fuego
Desde Azuébar no olvidan a quienes siguen sufriendo el incendio. El municipio trasladó su apoyo a las poblaciones vecinas más castigadas por las llamas y confía en que también ellas puedan recuperar pronto la normalidad. Un gesto de comunidad que resume el ánimo de estos pueblos del interior de Castellón: volver a casa es el primer paso, pero nadie respira del todo hasta que el fuego suelte a los vecinos de al lado.