Los agricultores piden un plan de recuperación para la Serra d'Espadà tras el incendio de la Vall d'Uixó
Helicóptero durante las labores de extinción del incendio forestal, a 26 de julio de 2026, en Betxí, Castellón, Comunidad Valenciana (España). Hay 15.000 personas evacuadas a causa del incendio declar
La Unió Llauradora i Ramadera ha presentado a la Generalitat un Plan Extraordinario de Recuperación Agraria, Ganadera y Ambiental para la Serra d'Espadà. El objetivo es que las consecuencias del gran incendio de la Vall d'Uixó no desemboquen en el abandono definitivo de explotaciones agrícolas, ganaderas y apícolas, una situación que agravaría aún más la vulnerabilidad del territorio frente a futuros incendios.
Columna de humo de un incendio forestal, a 25 de julio de 2026, en Vall d'Uixó, Castellón, Comunidad Valenciana (España). Bomberos de Castellón trabajan desde la mañana de este sábado en las labores de control de un incendio de vegetación declarado en el término municipal de la Vall d'Uixó, cuya evolución es actualmente negativa, por lo que se ha solicitado la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y Protección Civil ha ordenado el confinamiento de la población de La Vilavella.
El peligro empieza cuando se apaga el fuego
La organización lanza un aviso claro: el incendio no termina cuando se apagan las llamas. Aunque la emergencia quede controlada, los daños económicos sobre las explotaciones se prolongarán durante años, especialmente en cultivos leñosos como cítricos, olivar, almendro, níspero, viña, aguacate o alcornoque, que necesitan un largo periodo para recuperar su capacidad productiva.
A ello se suman las pérdidas en hortalizas, invernaderos e infraestructuras agrarias, el incremento de los costes para la ganadería extensiva y las graves afecciones a la apicultura por la desaparición de los recursos florales.
"El mayor peligro comienza ahora"
Para La Unió, el momento decisivo es este. El abandono de una explotación puede durar décadas, incluso toda una generación, por lo que reclama actuar con rapidez y con una respuesta extraordinaria. Su secretario general, Carles Peris, insiste en que la Serra d'Espadà necesita recuperar sus bosques, pero también a los agricultores y ganaderos que durante décadas han mantenido vivo el territorio.
El campo, como cortafuegos natural
La organización recuerda que la agricultura y la ganadería son una auténtica infraestructura ambiental. Los campos cultivados mantienen el mosaico agrario que dificulta la propagación del fuego, la ganadería extensiva reduce la biomasa forestal, los caminos rurales facilitan el acceso de los medios de extinción y las balsas agrícolas son puntos de agua clave en las emergencias.
Por eso, advierten, cada explotación que desaparece supone una barrera menos frente a los incendios del futuro.
Qué pide el plan
La Unió solicita a la Generalitat un plan que incluya la declaración de Zona de Actuación Urgente, ayudas directas a las explotaciones afectadas y compensaciones por la pérdida de ingresos durante los años necesarios para recuperar el potencial productivo. También pide la reconstrucción de infraestructuras agrarias y apoyo específico a la ganadería extensiva y la apicultura.
El plan reclama además flexibilizar la Política Agraria Común, activar beneficios fiscales y financieros y que se declare la zona gravemente afectada por una emergencia de protección civil. La organización subraya que los primeros meses serán decisivos para evitar el abandono.
Un modelo territorial más resiliente
Más allá de las ayudas, La Unió plantea la reconstrucción como una oportunidad para reforzar un modelo territorial más resiliente, en el que la recuperación forestal avance en paralelo al mantenimiento de una agricultura y una ganadería profesionales. La mejor política forestal, resume Carles Peris, es mantener vivo el territorio.
Invertir en agricultores y ganaderos, concluye, es invertir en prevención de incendios, en biodiversidad y en desarrollo rural. Porque, como advierte el propio lema de la campaña, el incendio no acaba cuando se apagan las llamas: solo empieza otra batalla más larga y silenciosa.