Un nuevo temblor volvió a sembrar el miedo este viernes en el norte de Venezuela. El movimiento sísmico, de magnitud 3,9, se registró cuando el país aún intenta recuperarse de los devastadores terremotos del pasado 24 de junio, que dejaron miles de fallecidos y heridos. Aunque en esta ocasión no se han reportado víctimas ni daños materiales, el sismo provocó escenas de pánico y obligó al desalojo preventivo de numerosos edificios en Caracas y otras zonas cercanas.
La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) informó de que el movimiento telúrico ocurrió a las 10:53 de la mañana, hora local. Según los datos oficiales, el epicentro se localizó a diez kilómetros al noreste de Naiguatá, en el estado La Guaira, una de las regiones más golpeadas por el doble terremoto registrado hace poco más de dos semanas.
El organismo precisó además que el temblor se produjo a una profundidad de 5,5 kilómetros, una circunstancia que favoreció que el movimiento pudiera sentirse con intensidad en distintos puntos del área metropolitana de Caracas y en municipios cercanos del litoral central venezolano. Pocos segundos después del movimiento comenzaron a difundirse en redes sociales imágenes de evacuaciones en edificios residenciales, oficinas y centros comerciales. Vecinos de sectores como La Candelaria, Los Ruices, Plaza Venezuela y Chacao abandonaron los inmuebles siguiendo los protocolos de seguridad establecidos tras la reciente emergencia sísmica.

Los administradores de numerosos edificios ordenaron la evacuación inmediata de los ocupantes y recomendaron permanecer durante varios minutos en espacios abiertos mientras se descartaba el riesgo de nuevas réplicas. La medida fue adoptada por precaución, dado el elevado nivel de alerta que permanece vigente desde el terremoto del pasado mes de junio.







