Los incendios forestales han marcado algunos de los episodios más difíciles vividos por la Comunidad de Madrid en las últimas décadas. A lo largo de los años, el fuego ha arrasado miles de hectáreas de espacios naturales, ha obligado a evacuar a miles de vecinos y ha movilizado a enormes dispositivos de emergencias para proteger a la población y frenar el avance de las llamas.
El episodio más grave registrado hasta la fecha corresponde a los incendios declarados en 2026 en Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias. Ambos focos terminaron uniéndose en un único frente de fuego, una circunstancia que agravó la emergencia y llevó a solicitar la declaración de interés nacional para reforzar el operativo de extinción.
Las llamas afectaron a más de 6.000 hectáreas y alcanzaron también parte de la provincia de Ávila. La evolución del incendio obligó a evacuar o confinar a cerca de 19.000 personas, mientras cientos de efectivos terrestres y aéreos trabajaban para contener el fuego en una de las mayores emergencias forestales registradas en la región.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, calificó este episodio como "el peor de la historia" de la autonomía, debido a la magnitud del incendio, la simultaneidad de los focos y el elevado número de vecinos afectados por las evacuaciones y confinamientos.
Hasta la llegada de este incendio, uno de los siniestros más recordados era el del monte Abantos, ocurrido en agosto de 1999 en San Lorenzo de El Escorial. El fuego devastó uno de los espacios naturales más emblemáticos de la Comunidad de Madrid y destruyó más de 425 hectáreas de masa forestal.
Uno de los incendios siniestros más recordados era el del monte Abantos, ocurrido en agosto de 1999 en San Lorenzo de El Escorial
Aquel incendio acabó con cerca de 170.000 árboles y obligó a desalojar urbanizaciones y un camping situados en las inmediaciones del monte. En las tareas de extinción participaron alrededor de 500 efectivos y 17 medios aéreos para evitar que las llamas alcanzaran zonas habitadas.
Otro de los grandes incendios que marcaron la historia reciente fue el registrado en Robledo de Chavela durante el verano de 2003. Las altas temperaturas y las fuertes rachas de viento favorecieron una rápida propagación del fuego, complicando durante varios días el trabajo de los equipos de emergencias.
El incendio puso en riesgo diferentes urbanizaciones del oeste madrileño y obligó a desplegar un amplio dispositivo para proteger viviendas y controlar el avance de las llamas en una de las campañas más complicadas de aquellos años.
En 2019, la Comunidad de Madrid volvió a enfrentarse a un importante incendio forestal cuando un fuego iniciado en la localidad toledana de Almorox alcanzó el municipio madrileño de Cadalso de los Vidrios. El incendio arrasó más de 2.000 hectáreas entre ambas comunidades autónomas.
En 2019, la Comunidad de Madrid volvió a enfrentarse a un importante incendio forestal
La gravedad de la situación hizo necesaria la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME), además del desalojo preventivo de numerosos vecinos para garantizar su seguridad mientras continuaban las labores de extinción.
Un año especialmente complicado volvió a vivirse en 2025 con el incendio originado en Méntrida, en la provincia de Toledo. Impulsado por el viento, el fuego cruzó rápidamente el límite autonómico y alcanzó municipios madrileños como Aldea del Fresno y Villa del Prado.
Las llamas calcinaron unas 3.200 hectáreas y obligaron al corte de carreteras, así como al despliegue de un importante operativo de bomberos, agentes forestales, efectivos de la UME y medios aéreos para contener el incendio.