Los hechos ocurrieron durante la tarde del domingo 20 de septiembre, cuando decenas de ceutíes esperaban la llegada de integrantes del colectivo navarro Negu Gorriak/Derecho a Techo
Rafael Borrego, activista de la Flotilla a Gaza, había estado grabando a los manifestantes y difundiendo imágenes en sus redes sociales antes de quedar atrapado en el vehículo de la diputada de Ceuta Ya!, Julia Ferreras. El coche terminó con las lunas destrozadas después de que un grupo de personas lo rodeara y comenzara a lanzar piedras y huevos en las inmediaciones del puerto de Ceuta.
Los hechos ocurrieron durante la tarde del domingo 20 de septiembre, cuando decenas de ceutíes esperaban la llegada de integrantes del colectivo navarro Negu Gorriak/Derecho a Techo, cuya presencia había provocado una protesta vecinal.
Borrego se encontraba documentando la concentración cuando varios asistentes lo señalaron como supuesto integrante de la organización. El activista buscó refugio en el vehículo de Ferreras, que había acudido a recogerlo.
"Que no somos nosotros, que os habéis confundido"
Las imágenes grabadas desde el interior del automóvil permiten reconstruir los momentos de mayor tensión.
"Señores, nos están reventando, para atrás, para atrás", exclama Borrego mientras los impactos se suceden contra el vehículo.
Destrozan el coche de un activista de la flotilla y una diputada de Ceuta Ya
Ferreras intenta explicar quién es y evitar que continúen golpeando el coche: "Soy diputada de la Asamblea de Ceuta, que no somos nosotros".
Sin embargo, la identificación de la parlamentaria no detiene el ataque. Un agente le pide que suba la ventanilla mientras los ocupantes comprueban que no pueden abandonar el lugar.
"Necesito que nos saquen de aquí", reclama finalmente la diputada.
Dos detenidos y una denuncia ante la Policía
La intervención policial permitió sacar del lugar a los ocupantes del vehículo. La diputada acudió posteriormente a dependencias policiales para denunciar lo sucedido.
El balance conocido hasta el momento incluye dos detenidos y graves desperfectos en el automóvil.
El episodio deja una secuencia especialmente significativa: una protesta convocada contra la llegada de un colectivo terminó con el coche de una representante pública ceutí destrozado, pese a sus reiterados intentos de aclarar que sus ocupantes no pertenecían a la organización contra la que se manifestaban los concentrados.