Hay un detalle que compromete especialmente su relato: el propio Zapatero sí entregó a Patrimonio del Estado otros regalos procedentes del mismo monarca
La estrategia judicial de José Luis Rodríguez Zapatero amenaza con volverse en su contra. El expresidente socialista afronta una contradicción que puede complicar su situación ante la Audiencia Nacional: si las joyas valoradas en 1,3 millones de euros fueron un regalo institucional del rey saudí, como sostiene, pudo incurrir en un delito de malversación al no entregarlas al Estado. Si no lo fueron, tendrá que demostrar su verdadera procedencia.
La Fiscalía Anticorrupción ha puesto el foco precisamente en esta disyuntiva. Las piezas, encontradas en una caja fuerte de su despacho de la calle Ferraz, fueron atribuidas por Zapatero a un obsequio del monarca Abdullah Bin Abdulaziz durante una visita oficial a España en 2007.
Zapatero contra las cuerdas por las joyas
Regalos no entregados a Patrimonio
Sin embargo, hay un detalle que compromete especialmente su relato: el propio Zapatero sí entregó a Patrimonio del Estado otros regalos procedentes del mismo monarca.
Entre ellos figura un reloj de sobremesa dorado con esmeraldas, incorporado al patrimonio público mediante un acta fechada el 1 de marzo de 2012. Las joyas millonarias, por el contrario, no aparecen en aquella relación.
Esta diferencia resulta especialmente relevante para los investigadores. ¿Por qué consideró institucional un regalo del rey saudí y conservó otros de un valor extraordinariamente superior?
El juez José Luis Calama ha reclamado a Patrimonio del Estado una copia certificada del inventario de obsequios recibidos durante los mandatos de Zapatero antes de decidir sobre la petición de Anticorrupción.
A ello se suma otra dificultad para su defensa: las cartas remitidas a Arabia Saudí no han permitido acreditar documentalmente la entrega de las joyas. La Fiscalía cuestiona la solidez de estas gestiones y considera insuficientes las explicaciones ofrecidas.
Mientras se espera una segunda tasación de la firma Yanes, Zapatero afronta un escenario judicial delicado. La versión del regalo personal, concebida para justificar el origen de las piezas, podría terminar reforzando las sospechas de malversación.
La cuestión ya no es únicamente cuánto valen las joyas, sino por qué nunca pasaron a manos del Estado.