Más de una década después del final de la actividad terrorista de ETA, las víctimas vuelven a alertar de la persistencia de actos de exaltación y apoyo a la banda en el País Vasco y Navarra. El Observatorio de la Radicalización impulsado por el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) ha documentado un total de 129 actos de apoyo a ETA durante el primer semestre de este año, una cifra que reabre el debate sobre la normalización social de este tipo de homenajes.
La preocupación ha aumentado especialmente tras la reaparición de los conocidos ‘ongi etorri’, los actos de bienvenida a presos etarras excarcelados que durante años generaron una enorme polémica política y social. Según Covite, desde 2022 no se había registrado ningún homenaje público de este tipo.
Sin embargo, la madrugada del pasado 19 de enero, coincidiendo con la tradicional Tamborrada de San Sebastián, se produjo un acto que el colectivo considera un claro homenaje a presos de ETA y una bienvenida pública al histórico miembro de la organización terrorista Balbino Sáez Olarra.

El exetarra fue condenado a más de un siglo de prisión por distintos atentados, entre ellos el intento de asesinato de los exministros José Barrionuevo y Matilde Fernández. Para las víctimas, el hecho de que este homenaje se produjera en un contexto festivo demuestra que parte del entorno radical sigue manteniendo mecanismos de legitimación hacia antiguos miembros de ETA.
La presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, ha advertido de la gravedad simbólica de estos actos. Según señala, los ‘ongi etorri’ representan “una de las expresiones más humillantes para las víctimas del terrorismo” y considera que su desaparición en los últimos años no obedeció a una reflexión ética, sino al coste político y social que suponían para la izquierda abertzale.







