
La verdad sobre quién controla el petróleo de Venezuela
Antes de 2013, Venezuela bombeaba 3,5 millones de barriles diarios, la cifra más alta de su historia reciente
El presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció que tomará control de las reservas petroleras de Venezuela.
El plan incluye reclutar empresas estadounidenses para invertir miles de millones en la industria petrolera. Venezuela posee 303.000 millones de barriles de crudo, cerca de una quinta parte de las reservas mundiales.
La Administración de Información Energética de EE.UU. asegura que estas reservas son estratégicas a nivel global. Aunque Venezuela lidera en reservas, su producción diaria actual es de solo 1 millón de barriles de crudo.
Esa cifra representa menos de un tercio de los niveles de producción previos al control del régimen de Maduro.
Antes de 2013, Venezuela bombeaba 3,5 millones de barriles diarios, la cifra más alta de su historia reciente.
La Constitución venezolana establece que el petróleo pertenece al pueblo, pero el gobierno central ejerce control. PDVSA, la estatal petrolera, ha estado bajo control militar y es clave para la economía venezolana desde hace décadas. La empresa reconoce que sus oleoductos no se modernizan desde hace 50 años y requieren $58.000 millones de inversión.

Trump indicó que EE.UU. podría mantener presencia prolongada para proteger la infraestructura petrolera venezolana.
Chávez nacionalizó en 2007 los activos de ExxonMobil y ConocoPhillips, controlando directamente PDVSA. Las ganancias de PDVSA se usaron como caja del ejército, provocando la salida de técnicos calificados del país. Las sanciones internacionales también han afectado la producción petrolera y el comercio exterior venezolano.
Trump bloqueó exportaciones de PDVSA a EE.UU. en 2019; Biden permitió operación de Chevron bajo restricciones.
Una cuarta parte del petróleo producido por Chevron se exporta a EE.UU., mientras PDVSA mantiene control limitado. Tras la captura de Maduro, Trump afirma trabajar con Delcy Rodríguez para manejar temporalmente la industria.
El control financiero de las exportaciones está fuera de Venezuela, con gran parte de los ingresos congelados. CITGO, subsidiaria de PDVSA en Houston, permanece protegida y bajo supervisión del Tesoro estadounidense. La infraestructura física de pozos, oleoductos y terminales de carga se ha militarizado progresivamente desde 2020.

Empresas como Chevron mantienen participaciones minoritarias, mientras EE.UU. contacta a otras compañías para invertir.
Los analistas advierten que establecer operaciones requiere acuerdos con el gobierno venezolano y años de inversión.
China es el principal comprador de petróleo venezolano, adquiriendo cerca del 68% del crudo producido actualmente. Rusia, India y Turquía compran el resto, mientras EE.UU. solo recibe volúmenes limitados a través de Chevron.
Un bloqueo marítimo y confiscación de activos de EE.UU. ha desviado exportaciones hacia mercados asiáticos. La administración Trump busca reactivar la reinversión estadounidense, aunque la industria se muestra cautelosa. Una eventual reestructuración podría aumentar la producción, estabilizar precios y ofrecer nuevas oportunidades petroleras.
El control estadounidense buscaría asegurar el suministro global y mantener influencia sobre la industria energética de Venezuela.
Expertos destacan que los proyectos de reinversión requieren años y podrían afectar la dinámica de precios internacionales.
El plan de Trump revive el debate sobre el papel estratégico del petróleo venezolano en la geopolítica global.
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