La cobertura del caso judicial que afecta a Begoña Gómez ha desatado una nueva polémica en torno a la televisión pública. Varios programas de TVE han sido señalados por su tratamiento informativo, especialmente tras la emisión de La Hora de La 1, donde su presentadora, Silvia Intxaurrondo, adoptó una línea crítica con el juez instructor del caso, Juan Carlos Peinado.
El análisis del auto de procesamiento dictado por el magistrado, que atribuye a Gómez cuatro presuntos delitos, fue uno de los ejes centrales del programa. Sin embargo, lejos de limitarse a una exposición neutral de los hechos, el enfoque elegido generó dudas sobre la objetividad del tratamiento informativo.
Un relato cuestionado
Durante la emisión, Intxaurrondo dio voz a opiniones que relativizaban la gravedad de la causa judicial. Entre ellas, destacó la intervención de la periodista Raquel Ejerique, quien sugirió que el procedimiento podría estar “inflado” y apuntó a un posible trasfondo político en la actuación del juez.

La propia presentadora fue más allá al cuestionar abiertamente la base jurídica del caso. En su intervención, afirmó que no se apreciaban “indicios ni pruebas” en los autos judiciales, una afirmación que ha sido interpretada por diversos sectores como una toma de posición editorial más que como un análisis informativo.
Además, Intxaurrondo introdujo elementos que apuntaban a la trayectoria personal del magistrado, como su próxima jubilación, insinuando que este factor podría influir en su actuación. Este tipo de comentarios han sido considerados por críticos como una estrategia para desacreditar la investigación.







