La Comisión Europea ha confirmado que España utilizó 10.200 millones de euros de los fondos europeos Next Generation para gasto corriente durante los cinco primeros años del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. La cifra, revelada a través de los datos homogéneos publicados por Eurostat, supone el 22,5% de los 45.054 millones ejecutados hasta el 31 de diciembre de 2025.
El dato coloca nuevamente bajo el foco la gestión de los fondos europeos por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, especialmente porque el espíritu original del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia aprobado por Bruselas estaba centrado en impulsar inversiones estructurales, modernización económica y proyectos transformadores, no en financiar gastos ordinarios del Estado.

Según las estadísticas comunitarias, casi tres de cada diez euros ejecutados por España se habrían destinado a cubrir gasto corriente, mientras solo siete se orientaron a inversiones reales. Bruselas publica por primera vez una comparativa homogénea de todos los países de la Unión Europea, dejando además a España con la séptima peor ejecución de fondos de todo el continente.
Qué significa el gasto corriente
El gasto corriente hace referencia al dinero que utiliza la Administración para sostener el funcionamiento diario de las instituciones y servicios públicos: salarios, funcionamiento administrativo, prestaciones o gastos operativos. Es decir, no genera nuevos activos ni inversiones permanentes.
Precisamente uno de los aspectos más controvertidos es que parte de esos recursos europeos acabaron financiando partidas como el pago de pensiones. En 2024, el Gobierno ya reconoció haber destinado alrededor de 2.300 millones de euros de los fondos Next Generation a cubrir pensiones debido al limitado margen presupuestario derivado de la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado.







