
Trump desafía los aranceles de China: ''Entraron en pánico, gran momento para ganar''
Pekín anunció que aplicará, desde el 10 de abril, un arancel del 34% a todos los productos estadounidenses como represalia comercial
Donald Trump ha acusado este viernes a China de “jugar mal” y “entrar en pánico” tras la nueva oleada de aranceles del régimen comunista. Pekín anunció que aplicará, desde el 10 de abril, un arancel del 34% a todos los productos estadounidenses como represalia comercial.
La respuesta del gigante asiático llega tras las tarifas “recíprocas” anunciadas esta semana por el presidente de Estados Unidos. “CHINA JUGÓ MAL, ENTRARON EN PÁNICO, ¡LO ÚNICO QUE NO PUEDEN PERMITIRSE!”, lanzó Trump desde su cuenta en TruthSocial.
El mensaje, escrito en mayúsculas, coincidió con la apertura de Wall Street, que cayó por segundo día consecutivo.
Trump aprovechó para enviar un mensaje directo a los grandes inversores que apuestan por el mercado estadounidense. “NUNCA CAMBIAREMOS NUESTRAS POLÍTICAS. ¡ESTE ES UN GRAN MOMENTO PARA HACERSE RICO, MÁS RICO QUE NUNCA!”, proclamó Trump.
Las bolsas, sin embargo, reaccionaron con fuertes caídas ante la creciente tensión comercial entre las dos mayores potencias del planeta. El Dow Jones se desploma un 7% desde el Día de la Liberación, cotizando ya en niveles de agosto del año pasado.
El índice tecnológico Nasdaq no se queda atrás y retrocede un 9,5%, arrastrado por el temor a una guerra arancelaria. El S&P500 también sufre una corrección severa, perdiendo más del 8% desde el miércoles y alcanzando mínimos de hace ocho meses.
Los inversores temen que el cruce de aranceles afecte al crecimiento, dispare la inflación y frene el consumo interno en EE.UU. La Casa Blanca no ha dado señales de frenar su estrategia y sigue defendiendo las medidas como “protección frente al abuso chino”.

Desde China, la respuesta ha sido contundente. El Ministerio de Finanzas denunció el “carácter intimidatorio y unilateral” de Trump. Pekín considera que las medidas del 2 de abril “violan las normas del comercio internacional” y dañan la economía global.
En su comunicado oficial, China acusa a EE.UU. de “socavar los intereses legítimos de China” e imponer una “dictadura arancelaria”. “El desarrollo económico mundial y la estabilidad de la cadena de suministro están en juego”, advierte el Gobierno chino.
Pekín insta a Washington a “cancelar inmediatamente sus medidas arancelarias unilaterales” y volver al diálogo bilateral. Reclaman “consultas equitativas, respetuosas y mutuamente beneficiosas”, una fórmula que Trump descarta por ahora.
Fuentes del entorno del expresidente insisten en que Trump no dará marcha atrás ante lo que considera “una amenaza estructural”. Desde su campaña a la reelección, Trump ha endurecido su discurso contra China, promesa que ahora cumple en forma de aranceles.
“Estados Unidos no puede seguir siendo el banco del mundo mientras otros manipulan y destruyen nuestras industrias”, dijo esta semana. El presidente estadounidense sostiene que las barreras son “justas y necesarias” para “proteger el empleo y la soberanía nacional”.
Las reacciones internacionales no se han hecho esperar. Alemania, Francia y Japón han pedido moderación a ambas potencias.
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