
Trump defiende la guerra arancelaria como clave para el renacer económico de EE.UU.
Trump no se amilana ante la respuesta china y mantiene su línea dura contra las prácticas comerciales injustas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha respaldado este sábado su estrategia arancelaria, que se ha intensificado esta semana con la implementación de gravámenes a productos extranjeros. A pesar de los posibles costos iniciales para los estadounidenses, Trump aseguró que las medidas llevarán a un renacer económico para el país.
"Vamos a ganar. Aguantad, porque no va a ser fácil, pero el resultado final será histórico", expresó Trump, destacando que esta guerra económica traerá consigo la creación de empleos y negocios como nunca antes. En su discurso, el presidente dejó claro que, aunque la transición pueda ser complicada, los beneficios serán históricos para los ciudadanos norteamericanos.
El foco de la guerra arancelaria está en China, a la que Trump ha impuesto un 34% de aranceles sobre sus productos. Esta medida fue respondida por Pekín con aranceles similares sobre los productos estadounidenses. Sin embargo, Trump no se amilana ante la respuesta china y mantiene su línea dura contra las prácticas comerciales injustas.
"Hemos sido el poste de los azotes, tontos e indefensos, pero eso se ha acabado", aseguró Trump en su plataforma Truth Social. Reafirmando su promesa de poner fin a la desigualdad en los acuerdos comerciales que, según él, han perjudicado durante años a Estados Unidos.

Trump se mostró firme en su postura, defendiendo la necesidad de medidas fuertes para revertir el daño que, a su juicio, China y otras naciones han infligido a la economía estadounidense. "Hemos sido tratados de manera insostenible por muchos años, pero esa etapa ya terminó", añadió Trump, destacando que sus políticas están diseñadas para recuperar el poder económico de EE.UU. en el escenario global.
Trump considera que esta guerra arancelaria representa una oportunidad única para reactivar la producción nacional, protegiendo los empleos de los estadounidenses y reduciendo la dependencia de productos extranjeros. Además, confía en que sus decisiones fortalecerán el mercado laboral y ayudarán a la creación de nuevas industrias en el país.
La medida, que forma parte de su estrategia "América Primero", tiene como objetivo asegurar que los productos estadounidenses sean más competitivos frente a los importados. Según Trump, estas decisiones son esenciales para proteger los intereses del país frente a prácticas comerciales desleales, especialmente de grandes economías como la de China.
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