En 2025, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) utilizó la totalidad de su presupuesto destinado a publicidad para anunciar la convocatoria del Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política. Según THE OBJECTIVE, todos los fondos se canalizaron hacia tres medios de comunicación concretos.
Según el medio, en total, el organismo público desembolsó 8.971,86 euros, repartidos entre El País, La Vanguardia y eldiario.es. No se recurrió a ninguna otra cabecera nacional, ni en formato digital ni en papel, para la difusión de este concepto durante todo el año. Los pagos se realizaron de la siguiente manera: 2.202,20 euros a El País el 30 de julio de 2025; 2.769,69 euros a La Vanguardia el 14 de julio; y 3.999,97 euros a eldiario.es el 12 de agosto, siempre con el IVA incluido.
El CIS justifica esta práctica señalando que la normativa vigente obliga a publicitar la convocatoria del premio en medios de difusión nacional con el objetivo de garantizar su conocimiento y visibilidad.
Además, la resolución firmada por José Félix Tezanos recuerda que la regulación anterior, recogida en la Orden PRA/18/2018, exigía la publicación en dos diarios nacionales. Sin embargo, la normativa actual —la Orden PJC/620/2024— ha flexibilizado este requisito, estableciendo únicamente que la convocatoria debe aparecer en, al menos, un diario de ámbito nacional.
La resolución firmada por Tezanos también hace referencia a la normativa anterior del galardón, recogida en la Orden PRA/18/2018, que obligaba a publicar la convocatoria en dos diarios de ámbito nacional. Esa exigencia, no obstante, se ha modificado con la regulación vigente —la Orden PJC/620/2024—, que la reduce y establece únicamente la necesidad de anunciarla en «al menos un diario de difusión nacional».
La decisión sobre los medios elegidos ha vuelto a poner al CIS bajo escrutinio, especialmente en lo relativo al uso de recursos públicos y a la percepción de neutralidad del organismo. En los últimos años, la gestión de José Félix Tezanos al frente del instituto demoscópico ha sido objeto de críticas recurrentes, en particular por la distancia entre algunas estimaciones electorales del CIS y los resultados finalmente obtenidos en las urnas, que en varios casos han diferido notablemente de los sondeos publicados.