El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha vuelto a situarse en el foco de la polémica por su actividad en redes sociales, en un momento en el que el sistema ferroviario español atraviesa importantes dificultades. Lejos de ofrecer explicaciones o asumir responsabilidades, Puente ha optado por una estrategia de confrontación directa contra la oposición, priorizando el ruido político frente a la gestión. La sensación creciente es que el ministro ejerce más como agitador digital que como responsable de una de las carteras más sensibles del Gobierno.
En uno de sus mensajes más llamativos el ministro ironiza sobre la presencia de Juanma Moreno en el programa televisivo El Hormiguero, cuestionando si se le preguntó por determinadas cuestiones o solo por el accidente ferroviario de Adamuz. El tono sarcástico del mensaje no solo busca ridiculizar al dirigente andaluz, sino que evidencia una actitud evasiva: en lugar de explicar por qué la infraestructura sigue sin recuperarse, el ministro prefiere banalizar el problema y convertirlo en munición política.







