
Sánchez usa el G20 para impulsar su agenda climática y la subida de impuestos
Mientras defendía la cooperación global, obvió la caída económica que afecta al tejido productivo español desde hace meses
Sánchez aprovechó su intervención ante el G20 para advertir sobre aranceles, aunque evitó abordar los problemas internos de España.
El presidente alertó de una supuesta derrota colectiva si los países recurren a medidas proteccionistas frente a la competencia. Mientras defendía la cooperación global, obvió la caída económica que afecta al tejido productivo español desde hace meses.
Sánchez insistió en que la concentración de riqueza debilita las democracias, sin mencionar el aumento fiscal de su Gobierno. Durante su discurso en Johannesburgo, presentó la crisis global como argumento para reforzar su agenda climática internacional.

El jefe del Ejecutivo habló de incertidumbre económica, pese a que sus políticas han generado dudas entre empresas e inversores. Sánchez alertó del riesgo de reducir la ayuda al desarrollo, alineando ese mensaje con su defensa del gasto público creciente. El presidente exhibió en el G20 la IV Conferencia de Sevilla como ejemplo de cooperación, resaltando iniciativas impulsadas por España.
Entre esas medidas destacó proyectos sobre sostenibilidad de deuda, tema que Sánchez usa para reforzar su narrativa climática.
El Gobierno presentó esos avances como logros concretos, aun cuando los efectos reales sobre economías vulnerables son discutidos. Sánchez evitó mencionar en su discurso las críticas que recibe en España por priorizar debates climáticos sobre empleo y energía.
El Ejecutivo insiste en la transición ecológica, mientras sectores industriales denuncian costes que frenan su competitividad. Durante la cumbre, Sánchez mantuvo su apuesta por políticas verdes, pese a los problemas que generan en empresas y consumidores.

El presidente reforzó su idea de que la cooperación climática es clave, aunque en España crece el malestar por sus exigencias.
Sánchez utilizó el escenario internacional para defender posiciones que su Gobierno intenta imponer en el marco europeo.
El discurso se centró en riesgos económicos globales, dejando fuera la pérdida de poder adquisitivo en los hogares españoles. Sánchez señaló que la fragmentación es un peligro, pero su política interna ha mostrado división incluso dentro de su coalición.
La intervención ante el G20 reflejó la estrategia del presidente de proyectar liderazgo exterior pese a tensiones nacionales. Sánchez insistió en que las instituciones deben protegerse, sin aludir al desgaste institucional vivido en España en su mandato.
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