Pedro Sánchez elige Marruecos como escenario para un nuevo discurso mientras los casos de corrupción siguen rodeando a su gobierno. El presidente participó en Rabat en la apertura del Consejo Mundial de la Internacional Socialista, organización que preside actualmente.
Desde allí, Sánchez desvió el foco hacia la derecha, acusándola de imitar y normalizar el discurso que atribuye a sectores más extremos. Aseguró que ahora la derecha tradicional "copia los discursos de la extrema derecha", adaptándolos para un público más amplio y aceptable.
Además, Sánchez señaló que la "extrema derecha" se apoya en la tecnología para difundir desinformación y expandir mentiras de forma masiva.
El presidente acusó a la derecha de usar la "antipolítica" para implementar una agenda que desmantela el Estado de bienestar y la justicia social. Frente a este escenario, Sánchez defendió a la socialdemocracia como única alternativa para construir un futuro más justo y equitativo.

Estas declaraciones llegan en un contexto delicado para el gobierno, marcado por múltiples investigaciones judiciales que generan polémica.
Recientemente, la Guardia Civil reveló que el móvil del fiscal general, imputado por revelación de secretos, había sido completamente borrado.
Además, el escándalo ha salpicado a personas cercanas a Sánchez, como su esposa Begoña Gómez, y otros nombres vinculados al caso Koldo.







