El encarecimiento del coste de la vida está reduciendo cada vez más la capacidad económica de los hogares españoles. A pesar de que el Gobierno de Pedro Sánchez insiste en destacar los datos de crecimiento de la economía, muchas familias continúan enfrentándose a una pérdida progresiva de poder adquisitivo en su vida cotidiana.
Un análisis reciente sobre las cuentas de los hogares muestra que gran parte de los recursos familiares se reparte entre el consumo y las obligaciones fiscales. En concreto, alrededor del 44% de los ingresos se destina al consumo privado, mientras que un 26% se dedica al pago de impuestos y cotizaciones sociales.








