El presidente del Gobierno se encuentra en un punto crucial en su carrera como líder del Ejecutivo. Su permanencia en el cargo, pese a quedar asegurada el pasado lunes, sigue en entredicho -así ha sido desde que arrancó la XV legislatura-. Desde que fue investido el pasado mes de noviembre, Sánchez confronta una serie de desafíos intrincados pero cruciales para garantizarse las llaves de La Moncloa.
Dentro de este breve lapso de menos de 200 días al mando desde la convocatoria electoral, Sánchez ha contado incluso con un período de cinco días de reflexión. Cinco días para pensar sobre su continuidad después de que su esposa firmase unas fatídicas cartas de recomendación -entre otras cosas-. En definitiva, como era de esperar, el mandato del jefe socialista ha sido de todo menos tranquilo.
En un artículo recientemente publicado, el periodista Fernando Jáuregui estudia la posibilidad de que el "síndrome de Hubris" termine colapsando la carrera de Pedro Sánchez. Esta afección no es sino un subtipo del trastorno narcisista, bastante común en el ámbito de la política y del poder. El político británico David Owen ha analizado en profundidad este problema, que sobre todo, se corresponde con un ego desmedido.







