El PSOE trata de contener el impacto político de las elecciones andaluzas después del severo retroceso sufrido por la candidatura encabezada por María Jesús Montero. Lejos de asumir el resultado como una derrota del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la dirección socialista ha optado por centrar su discurso en atacar al Partido Popular y su relación con Vox. Dede el partido de Sánchez aseguran que el verdadero “fracaso” ha sido el de Alberto Núñez Feijóo por no lograr emanciparse de la formación de Santiago Abascal.
La portavoz del PSOE, Montse Mínguez, defendió este lunes que los resultados en Andalucía no pueden interpretarse como un castigo al Ejecutivo central ni como un desgaste directo de Sánchez. La dirigente socialista sostuvo que el PP “no consigue alejarse de Vox” y que esa dependencia condiciona toda la estrategia política de Feijóo de cara al próximo ciclo electoral.
“El gran objetivo del Partido Popular era presentarse como una alternativa moderada y autónoma, pero cada vez que se abren las urnas queda demostrado que necesita a Vox”, aseguró Mínguez. Para el PSOE, el hecho de que Juanma Moreno no haya alcanzado la mayoría absoluta en solitario evidencia que el bloque conservador sigue necesitando el respaldo de la derecha más dura para gobernar.
Sin embargo, los resultados han supuesto un nuevo golpe para los socialistas andaluces. El PSOE volvió a empeorar sus registros electorales y quedó muy lejos de disputar el liderazgo al PP, que consolidó su hegemonía en Andalucía. La candidatura de María Jesús Montero no logró movilizar al electorado progresista y dejó una imagen de debilidad política en una comunidad históricamente vinculada al socialismo.







