Las familias españolas pagan una de las facturas de la luz más caras de Europa, a pesar de que el coste de la electricidad se ha moderado actualmente. Este hecho no solo se centra en el precio de la energía, también en el elevado peso que tienen los impuestos y los cargos incluidos en el recibo de la luz.
Los datos del mercado eléctrico español entre 2021 y 2025 reflejan que el precio base de la electricidad en España, no se encuentra entre los más altos de Europa. Sin embargo, estos valores dan un giro de 180 grados cuando se añade el IVA, los impuestos eléctricos y el resto de costes regulados que terminan repercutiendo directamente sobre consumidores y empresas.
Provocando así una diferencia de precio final que pagan muchos de los hogares españoles, situándose así por encima de la media europea. En concreto, se encuentra por encima del coste que soportan familias de otros países como Francia.
La factura volverá a encarecerse en las próximas semanas
La situación podría agravarse todavía más a partir de junio, cuando dejarán de aplicarse parte de las rebajas fiscales aprobadas durante la crisis energética.
Entre los cambios previstos figura la recuperación del IVA habitual del 21 % en la electricidad, además del aumento del Impuesto Especial sobre la Electricidad y la vuelta del impuesto sobre la producción eléctrica prevista para julio.
Todo ello volverá a repercutir directamente sobre el bolsillo de millones de consumidores. Según las estimaciones incluidas en el análisis de la evolución semestral del precio por kilovatio hora (€/kWh), que permite observar dos series claramente diferenciadas, una factura media podría aumentar alrededor de 10 euros mensuales únicamente por el efecto de estos cambios fiscales.
La bajada del precio energético apenas se refleja en el recibo
Uno de los problemas que más critican consumidores y empresas es que la reducción del precio mayorista de la electricidad apenas termina notándose en la factura final.
Después del fuerte encarecimiento vivido durante 2022, el coste de la energía comenzó a estabilizarse. Aun así, el importe que pagan los hogares siguió manteniéndose elevado debido al impacto de la carga fiscal y otros costes añadidos al suministro eléctrico.
En varios momentos de los últimos años, la diferencia entre el precio antes de impuestos y el coste final llegó a ser especialmente elevada, aumentando considerablemente el gasto mensual de muchas familias.