La campaña para las elecciones al Consejo de Estudiantes del próximo 25 de marzo en la Universidad Pablo de Olavide (UPO) ha comenzado marcada por la polémica y la inquietud entre parte de la comunidad universitaria. En el centro del debate se encuentra la candidatura ESAHORA! – Por un Consejo presente, señalada por distintos sectores del campus por su presunta cercanía a colectivos de activismo político de izquierda que en los últimos años han protagonizado diversos episodios de tensión dentro de la universidad.
Fuentes internas apuntan a que detrás de ESAHORA! Existiría una estructura vinculada a entornos activistas como Campus en Activo (CEA) u otros colectivos del ámbito estudiantil de izquierda. Estos grupos han estado presentes en varias movilizaciones y acciones de protesta en el campus que, según algunos estudiantes y trabajadores, han contribuido a deteriorar el clima de convivencia dentro de la institución.
Entre los incidentes más recordados figura el asalto al rectorado ocurrido en cursos anteriores, así como una ocupación nocturna de dependencias universitarias en la que activistas llegaron a permanecer dentro del campus durante la noche. Otro episodio que generó gran controversia fue el ocurrido durante la visita institucional del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, cuando su vehículo oficial fue apedreado a las puertas de la universidad durante una protesta.
Aunque desde ESAHORA! Se insiste públicamente en su carácter independiente y en su voluntad de representar a todo el estudiantado, distintos observadores del campus consideran que esa neutralidad resulta discutible. Varios integrantes de la candidatura han participado en manifestaciones de fuerte contenido ideológico, incluidas protestas feministas radicales y concentraciones propalestinas convocadas por colectivos de izquierda.
Para algunos estudiantes, esta implicación en movilizaciones políticas plantea dudas sobre el papel que podría desempeñar la candidatura si logra una posición de poder dentro del Consejo de Estudiantes. Temen que el órgano de representación estudiantil se convierta en un espacio dominado por la confrontación ideológica en lugar de centrarse en cuestiones académicas, como la mejora de la docencia, las condiciones de estudio o la inserción laboral de los graduados.







