El pleno de Les Corts Valencianes ha dado luz verde a una proposición no de ley impulsada por Vox para prohibir el uso del burka y el niqab en espacios públicos de la Comunitat. El PP la ha apoyado, aunque no sin antes introducir una enmienda clave que ha cambiado el alcance de las sanciones previstas.
Y es que el texto original de Vox contemplaba multar tanto a quien llevara estas prendas como a quien obligara a portarlas. El PP no lo ha visto así. Los 'populares' han matizado que las sanciones deben recaer únicamente sobre quienes impongan el uso de estas vestimentas, no sobre las mujeres que las llevan. Una distinción importante: no se persigue a la víctima, sino al que la somete.
La diputada del PP Lucía Peral fue clara en el debate: "Toda vestimenta que atente contra la dignidad de la mujer debe ser prohibida en nuestro país", aunque subrayó que su partido no quiere "sancionar a las víctimas" sino a quien les "impone" esa ropa. Vox aceptó la enmienda sin problema. Su síndic, José María Llanos, defendió que la iniciativa busca "proteger a las mujeres frente a costumbres y tradiciones que las persiguen, las someten y las desprecian".
La PNL insta al Consell a rechazar públicamente estas prendas por considerarlas "contrarias a nuestra cultura y costumbres" y por atentar "contra la dignidad de las mujeres". Para llevar esto a la práctica, se pide modificar la Ley 4/2015 de protección de la seguridad ciudadana, de forma que quede tipificada como infracción la acción de obligar a alguien a vestir de esta manera.
La izquierda, en bloque, votó en contra. PSPV y Compromís calificaron la propuesta de "racista y xenófoba", argumentando que solo pretende señalar "el machismo de una cultura y una religión". Una postura que, para los impulsores de la iniciativa, demuestra una vez más que los partidos progresistas anteponen la ideología a la protección real de las mujeres más vulnerables.