La controversia se desató diecisiete años atrás, en 2007, cuando el periódico dirigido por Angélica Rubio publicó una serie de artículos que denigraban a Alcaraz y a Álvarez, su mujer. Concretamente, fueron dos textos los que llegaron a que Sopena y su medio fueran condenados.
Los artículos en cuestión fueron "El crisol. Viajes Alcaraz" y "El escabroso pasado y polémico presente del presidente de la AVT". La Audiencia Provincial de Jaén determinó que estos escritos difundían información falsa.
Entre estas cuestiones estaba la supuesta remuneración diaria de 200 euros al presidente de AVT por gastos de representación. También se le achacaban 3.000 euros mensuales a su esposa, datos que luego resultaron ser infundados. En definitiva, Alcaraz solo había recibido compensación por sus viajes a Madrid entre 2004 y 2008, mientras que su esposa no percibía ningún ingreso por su labor en la asociación.
Por su parte, Sopena apeló al Tribunal Supremo, invocando la libertad de información y de expresión. No obstante, el órgano judicial rechazó su argumento al considerar que los artículos en cuestión difundían información falsa sin haber realizado la investigación previa correspondiente. La sentencia sostiene que el propósito de los textos era desacreditar a los demandantes, acusándolos de lucrarse personalmente a expensas de una asociación altruista, lo que constituye una difamación injustificada de acuerdo con el tribunal.