Carolina Perles, la exmujer del exministro socialista José Luis Ábalos, ha roto su silencio en una entrevista televisiva que sacude los cimientos del caso Koldo. Perles, quien fue su esposa durante casi dos décadas, ha tirado de la manta y apunta directamente a posibles fondos ocultos en el extranjero. "Que miren en su pasaporte", ha dicho con rotundidad.
Según ella, Ábalos no ha parado de viajar desde que dejó el Ministerio de Transportes. Esto podría ser clave para rastrear el dinero de la trama de corrupción.
El caso Koldo, que investiga una red de sobornos en contratos de mascarillas durante la pandemia, ha sumido al PSOE en una crisis profunda. Ábalos, imputado por el Tribunal Supremo, niega todo. Pero Perles pinta un retrato muy distinto.
Describe una vida de lujos inexplicables que empezaron con la llegada de Koldo García, el exasesor ahora en el centro de la tormenta. "Koldo era un topo de Santos Cerdán", afirma ella. Cerdán es el secretario de Organización del PSOE.

Perles cuenta que García se volvió hostil. Usaba a su hermano, Joseba, para intimidarla. Recibía regalos caros como pulseras y bolsos.
Asimismo, subrayó que Ábalos llevaba siempre más de 1.000 euros en efectivo. Encontraba sobres con dinero en la casa.
Perles, agente de la Policía Local de Valencia, conoció a Ábalos cuando él era concejal del PSOE. Se casaron y tuvieron una hija. En 2019, al ser nombrado ministro, se mudaron a Madrid.
Tras el ascenso de Ábalos en el Gobierno y su destacado rol como hombre de confianza de Pedro Sánchez, ella pasó a ser asesora en la Delegación del Gobierno. Un cargo que aún mantiene en excedencia. Pero la relación se torció.
Perles relata episodios oscuros. Asegura que su hija encontró un "vídeo pornográfico" en su ordenador. Carolina Perles también, encontró mensajes de Jésica pidiendo dinero a Ábalos por encuentros.
Supuestamente, el ex hombre de confianza del presidente normalizaba el alcohol y encubría accidentes de tráfico. "Vivíamos en excesos", confiesa. Ella avisa al Gobierno de estos problemas, pero nada cambia.








