Juanfran Pérez Llorca no tiene dudas sobre lo que está haciendo el PSOE con el debate de la prioridad nacional. Y lo ha dicho sin rodeos este jueves durante su visita a las obras de ampliación del centro de salud de Moncofa: "Lo que está intentando alimentar el PSOE es un debate para separarnos, entrar al fango, a la crispación, a que tengamos que elegir entre un color y el otro".
El president de la Generalitat Valenciana lleva tiempo diciendo que su perfil político es el de alguien que huye de la confrontación y busca el diálogo y el pacto. Y en esa línea ha vuelto a posicionarse:
"Es un debate estéril. Yo apuesto por la política real y útil, por la que necesitan los ciudadanos".
El detonante fue una publicación en redes sociales del portavoz socialista del Ayuntamiento de València, que planteaba prohibir la venta de pisos a extranjeros, preguntando si eso era una prioridad nacional. Pérez Llorca respondió con una pregunta directa: si los alcaldes de la Comunitat Valenciana son racistas por exigir empadronamiento como requisito para acceder a ayudas y subvenciones. "Yo creo que no", zanjó.
El jefe del Consell también recordó que esa exigencia no es ninguna novedad ni ninguna ocurrencia de la derecha. Hay muchísima normativa de la Generalitat Valenciana que ya lo contempla, y lo mismo hacía el anterior gobierno del Botànic. "¿Es que los gobernantes del Botànic eran racistas?", se preguntó. La respuesta, evidente.
El contexto no es menor. Sánchez lleva meses dependiendo de los votos de partidos independentistas para mantenerse en La Moncloa, lo que ha obligado al PSOE a tensar constantemente el debate territorial. Pérez Llorca, que considera "muy positivo" que en Extremadura y Aragón haya gobiernos estables, lanza un mensaje claro: "Lo que hay que intentar es dialogar y pactar". Una forma de gobernar que, a diferencia de Sánchez, no necesita alimentar la división para sobrevivir.