El Gobierno de Pedro Sánchez aprobó una financiación de 754,3 millones de euros para renovar parte de la flota ferroviaria de Marruecos, una decisión que vuelve a generar controversia tras los graves accidentes de Adamuz (Córdoba) y Urda (Toledo). Mientras crecen las críticas por el estado de las infraestructuras españolas, el Ejecutivo mantiene su apuesta por proyectos ferroviarios en el país vecino.
La operación fue autorizada en febrero de 2025 mediante el Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM) y contempla la adquisición de 40 trenes interurbanos para Marruecos. Se trata de un crédito reembolsable, no de una subvención, que cuenta con la garantía del Estado marroquí.
El proyecto tiene como objetivo mejorar las conexiones ferroviarias de Marruecos de cara al Mundial de Fútbol de 2030, que organizará junto a España y Portugal. Sin embargo, la magnitud de esta financiación vuelve a abrir el debate sobre las prioridades del Ejecutivo socialista.
Pedro Sánchez financia con 754 millones los trenes de Marruecos mientras abandona la red ferroviaria española
Más de 750 millones para modernizar los trenes marroquíes
El acuerdo fue formalizado entre el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y la Oficina Nacional de Ferrocarriles de Marruecos. La empresa española CAF será la encargada de suministrar los 40 convoyes, preparados para alcanzar velocidades de hasta 200 kilómetros por hora.
El propio Ministerio de Economía defendió que la operación contribuiría a mejorar el transporte ferroviario marroquí y favorecería la actividad industrial española. La financiación deberá devolverse y está vinculada a la contratación de empresas nacionales.
No obstante, la decisión plantea interrogantes políticos sobre las prioridades del Gobierno de Sánchez. La modernización de la red ferroviaria española también exige inversiones, mantenimiento y medidas de seguridad capaces de responder a las necesidades de los pasajeros.
La financiación concedida a Marruecos no demuestra que se hayan retirado recursos destinados a los trenes españoles. Sin embargo, el Ejecutivo deberá explicar cómo compatibiliza estos compromisos internacionales con las necesidades pendientes de su propia infraestructura ferroviaria.
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Sánchez, bajo presión por la seguridad ferroviaria española
Los accidentes de Adamuz y Toledo han vuelto a situar la gestión de Pedro Sánchez y del ministro de Transportes, Óscar Puente, en el centro del debate político. La sucesión de ambos siniestros ha incrementado las exigencias de explicaciones sobre el mantenimiento y la supervisión ferroviaria.
En paralelo, Marruecos continúa consolidándose como un socio estratégico del Ejecutivo español. Según los datos difundidos por el Ministerio de Economía, el país magrebí es uno de los principales destinos de la inversión española en África, con un volumen cercano a los 2.000 millones de euros.
A esta cooperación se suman otras operaciones de financiación impulsadas desde instituciones europeas, destinadas a mejorar distintas infraestructuras marroquíes.
La cuestión para Sánchez no es únicamente cuánto dinero moviliza España para proyectos en el extranjero, sino qué resultados ofrece su Gobierno en la red ferroviaria nacional. Los ciudadanos necesitan conocer las inversiones realizadas, los trabajos de mantenimiento pendientes y las garantías de seguridad disponibles.
La colaboración económica con Marruecos puede beneficiar a empresas españolas, pero no exime al Gobierno de rendir cuentas sobre el estado de los ferrocarriles que utilizan diariamente miles de pasajeros.