El Índice de Precios de Consumo (IPC) moderó su crecimiento en abril hasta el 3,2% interanual, según el avance del Instituto Nacional de Estadística. Sin embargo, esta leve bajada no supone un alivio real para los ciudadanos y llega acompañada de un nuevo encarecimiento de los carburantes, que vuelven a tensionar el coste de vida bajo la gestión del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
La moderación del índice se explica principalmente por la caída de los precios de la electricidad y una evolución más contenida de los paquetes turísticos. Aun así, los combustibles han registrado una subida en abril, en contraste con la bajada del mismo mes del año pasado, lo que vuelve a trasladarse directamente al bolsillo de los hogares.
Este comportamiento evidencia que la inflación sigue muy condicionada por factores energéticos y que, pese al discurso del Gobierno, los precios continúan siendo elevados y sensibles a cualquier cambio en el contexto internacional.
Una mejora limitada que no alivia a los hogares
Pese a la moderación del IPC, el nivel de precios sigue siendo elevado para los ciudadanos. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos no elaborados, apenas bajó una décima en abril, hasta el 2,8%, lo que muestra que las tensiones inflacionistas siguen presentes.
En términos mensuales, el IPC subió un 0,4%, encadenando tres meses consecutivos al alza, aunque con menor intensidad que en marzo. Esto confirma que, más allá de los descensos puntuales, los precios continúan en niveles altos.
Además, el encarecimiento acumulado en los últimos años sigue pesando sobre los hogares, que han visto reducir su poder adquisitivo ante el aumento sostenido de bienes básicos, energía y servicios.
Energía y dependencia exterior, en el centro del problema
El comportamiento de los carburantes vuelve a poner el foco en la vulnerabilidad del sistema ante factores externos como el conflicto en Oriente Próximo. Mientras la electricidad ha dado un respiro puntual, el repunte del combustible refleja la falta de estabilidad en los costes energéticos.
Por su parte, el índice armonizado (IPCA) se situó en el 3,5% interanual, una décima más, con una subida mensual del 0,7%. La inflación subyacente armonizada se estima en el 3,1%, lo que confirma que las presiones sobre los precios siguen siendo relevantes.
En este contexto, la moderación del IPC no oculta una realidad: los precios siguen altos y el coste de vida continúa siendo una de las principales preocupaciones para los ciudadanos, en un escenario donde las medidas del Ejecutivo de Pedro Sánchez no terminan de traducirse en un alivio real para los hogares.