Los efectivos recibían estas escasas raciones pese a realizar jornadas de entre 14 y 16 horas durante el despliegue por la entrada masiva de inmigrantes
Un panecillo, una lata de atún, algo de embutido y dos pequeños botellines de agua. Esta era la comida que recibían algunos de los militares españoles desplegados en Ceuta, pese a soportar jornadas de trabajo de hasta 16 horas.
Según publica LA RAZÓN, las bolsas también podían incluir una manzana o un yogur, pero las cantidades resultaban claramente insuficientes para unos efectivos sometidos a un despliegue de gran exigencia física y con descansos mínimos entre turnos.
La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha denunciado públicamente estas condiciones y ha solicitado explicaciones al Ministerio de Defensa. Las críticas difundidas en redes sociales han obligado a revisar la alimentación proporcionada a los soldados.
Un panecillo y una lata de atún: la comida que Defensa daba a los militares españoles en Ceuta
Defensa mejora las raciones tras las críticas
Después de la denuncia pública, la Comandancia General de Ceuta y la Unidad de Servicios de Base han revisado las condiciones de alimentación. Los militares han comenzado a recibir comida caliente, con platos como lentejas, pollo, arroz y distintas verduras.
La mejora se ha producido después de que las imágenes de las bolsas generaran numerosas críticas contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Desde ATME defienden que la nueva alimentación es más variada y adecuada para el desgaste diario que soportan los soldados.
Un panecillo y una lata de atún: la comida que Defensa daba a los militares españoles en Ceuta
La asociación también ha pedido al departamento dirigido por Margarita Robles que aclare las instrucciones y la cobertura jurídica de los militares durante el despliegue. Reclama que los efectivos conozcan sus funciones, sus límites de actuación y las responsabilidades derivadas de las órdenes recibidas.
Militares españoles denuncian jornadas de 16 horas
Los militares desplegados en Ceuta y Melilla denuncian que están soportando jornadas de entre 14 y 16 horas, escaso descanso y deficiencias en la alimentación desde la entrada masiva de inmigrantes registrada el pasado 30 de julio.
Según publica LA RAZÓN, la Unión de Militares de Tropa (UMT) ha trasladado al Ministerio de Defensa una batería de preguntas sobre las condiciones en las que trabajan los cientos de efectivos movilizados en ambas ciudades autónomas.
La asociación reclama explicaciones sobre las horas de servicio, la manutención y la cobertura jurídica de los soldados. "No somos robots. Si a un militar se le hace trabajar 16 horas, mal comer y mal dormir, al día siguiente no puede rendir", resumen algunos de los efectivos.