El Gobierno de Pedro Sánchez quiere impulsar en la Unión Europea un nuevo gravamen sobre los beneficios de las compañías petroleras y gasísticas. La propuesta llega precisamente cuando los precios energéticos vuelven a tensionarse con fuerza.
El Ministerio para la Transición Ecológica, dirigido por Sara Aagesen, ha trasladado la iniciativa al comisario europeo de Clima, Wopke Hoekstra. El Ejecutivo pretende destinar la recaudación a financiar políticas europeas de adaptación frente al cambio climático.
El planteamiento coincide con un escenario especialmente delicado para los consumidores. El petróleo Brent supera los 95 dólares por barril, mientras el gas europeo alcanza su precio más elevado en más de tres años.
El Gobierno de Sánchez propone a Bruselas un nuevo impuesto al petróleo y al gas mientras se disparan los precios
Más presión fiscal en plena escalada energética
La propuesta española contempla crear un Fondo Europeo para la Adaptación al Cambio Climático financiado mediante nuevos recursos. Entre ellos figura un impuesto europeo sobre los beneficios obtenidos por las empresas del petróleo y el gas.
Transición Ecológica defiende que esta medida permitirá "reforzar la respuesta europea frente a los riesgos climáticos". También plantea recurrir a instrumentos comunes de deuda para financiar las nuevas políticas de resiliencia.
El nuevo gravamen aparece, sin embargo, en un momento de fuertes subidas energéticas. El gas TTF neerlandés, referencia europea, ha superado los 73 euros por megavatio hora y duplica ampliamente su precio de hace un año.
El petróleo tampoco ofrece un escenario más favorable. El Brent para entrega en noviembre permanece por encima de los 95 dólares y se aproxima nuevamente a los 100.
Desde el cierre de 2025, cuando cotizaba en 61,92 dólares, su precio acumula un incremento superior al 50%. El WTI estadounidense también se mueve alrededor de los 92 dólares por barril.
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Los carburantes ya golpean el bolsillo
La escalada internacional ya se está trasladando a las gasolineras españolas. Los carburantes acumulan nueve semanas consecutivas de incrementos y se sitúan en sus niveles más elevados desde marzo.
Llenar actualmente un depósito de diésel cuesta alrededor de 102,57 euros, frente a los 77,44 euros registrados un año antes. La diferencia supera los 25 euros por depósito.
En el caso de la gasolina, llenar un depósito medio de 55 litros supone aproximadamente 95,26 euros. Hace un año, ese mismo desembolso rondaba los 81,29 euros.
Pese a este escenario, el Gobierno apuesta por añadir un nuevo instrumento fiscal sobre el sector. El Ejecutivo quiere que la recaudación sirva para anticipar riesgos climáticos y reforzar los sistemas europeos de respuesta ante emergencias.
El documento también propone crear un sistema europeo de reaseguro público-privado y recurrir a bonos vinculados al riesgo climático. Transición Ecológica reclama, además, incorporar estos criterios a las inversiones y programas financieros europeos.
La iniciativa deja así sobre la mesa una nueva propuesta fiscal del Gobierno de Sánchez sobre la energía justo cuando petróleo, gas y carburantes vuelven a encarecerse.