La reconstrucción de las jornadas anteriores a la crisis de Ceuta suma un nuevo episodio. Juan Vivas asegura que llegó a resultar incómodo para Moncloa por la insistencia con la que reclamaba una respuesta del Estado ante el aumento de la presión migratoria. Según ha contado este viernes, después de varias gestiones recibió un mensaje desde Presidencia para que dejara de telefonear porque se estaba poniendo "muy pesado".
La revelación sitúa las advertencias de la Ciudad varios días antes de los acontecimientos del 30 y 31 de julio. Vivas sostiene que no se limitó a comunicar su preocupación, sino que propuso actuaciones concretas que habrían supuesto elevar considerablemente el dispositivo desplegado en Ceuta.
Entre ellas estaba la creación de un mando único para coordinar la respuesta de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. También quería incrementar los efectivos disponibles y estudiar la utilización de herramientas excepcionales contempladas en la Ley de Seguridad Nacional o en la normativa de Protección Civil.
La revelación sitúa las advertencias de la Ciudad varios días antes de los acontecimientos del 30 y 31 de julio
Estas peticiones fueron planteadas formalmente el 27 de julio durante una reunión en la Delegación del Gobierno. Sin embargo, según la versión ofrecida ahora por el presidente ceutí, desde el Ejecutivo central se transmitía una valoración mucho menos alarmante: Madrid consideraba que la situación podía gestionarse con los medios existentes.
Vivas decidió entonces intentar escalar personalmente el asunto hasta el máximo nivel del Gobierno. Quiso hablar directamente con Pedro Sánchez, pero no logró mantener una conversación con el presidente y fue remitido a la Jefatura de Gabinete de Moncloa.
Ese intento se produjo tres días antes de que la situación cambiara radicalmente y unas 80.000 personas, según las cifras recogidas en la información aportada, accedieran a Ceuta desde Marruecos.
El relato de Vivas introduce así otra vertiente en el debate sobre los avisos previos. Durante los últimos días, la polémica se ha centrado principalmente en las comunicaciones del CNI y en qué organismos conocieron su contenido. El presidente de Ceuta pone ahora el foco en las advertencias que partieron de la propia administración autonómica.
Su versión apunta a que la diferencia no estaba únicamente en la información disponible, sino en la valoración del riesgo. Mientras Vivas reclamaba preparar una respuesta extraordinaria, asegura que el Gobierno central entendía que no existían motivos suficientes para dar ese paso.