
Más de 100 descarrilamientos desde 2019 que destapan el deterioro del ferrocarril en España
Desde 2019, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios ha abierto más de veinte investigaciones formales
El trágico accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo 18 de enero en Adamuz (Córdoba) no es un episodio aislado dentro de la red ferroviaria española. El descarrilamiento y posterior choque entre dos trenes de alta velocidad, que ha dejado al menos 41 fallecidos. Se produce en un contexto marcado por un preocupante aumento de la siniestralidad ferroviaria en los últimos años.
El siniestro tuvo lugar a las 19:45 horas en un tramo que ya había sido catalogado como conflictivo. Desde 2022, Adif ha registrado al menos 20 incidencias técnicas en la infraestructura ferroviaria de Adamuz. La primera de ellas relacionada con un problema en la catenaria entre Alcolea de Córdoba y Adamuz.

Desde entonces, se han sucedido averías, fallos técnicos y episodios meteorológicos adversos que han provocado interrupciones y retrasos en la circulación ferroviaria.
Aunque el accidente de Adamuz es el más grave por número de víctimas, no es el único descarrilamiento registrado en España en los últimos años. La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) contabilizó solo en 2025, 10 accidentes significativos, entre ellos cuatro descarrilamientos y tres colisiones.
Si bien la mayoría no causaron víctimas, el balance incluye dos fallecidos en pasos a nivel y seis heridos graves. La AESF identifica causas recurrentes como deficiencias técnicas, errores humanos y carencias en los sistemas de comunicación y supervisión. Además de riesgos emergentes como el robo de calces antideriva o el remolque de trenes averiados sin control suficiente.

Los datos históricos refuerzan esta tendencia. Desde 2019, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha abierto más de una veintena de investigaciones formales. Muchas de ellas por descarrilamientos.
Sin embargo, las memorias anuales revelan una cifra mucho más elevada. Más de 110 descarrilamientos notificados en la red ferroviaria española en ese periodo, con picos de hasta 25 casos anuales en 2023. Aunque no todos provocaron víctimas, la recurrencia apunta a un deterioro estructural del sistema ferroviario.
El historial reciente incluye accidentes graves como la colisión frontal de Castellgalí (Barcelona) en 2019. Causó la muerte de una maquinista y más de un centenar de heridos. O el accidente de La Hiniesta (Zamora) en 2020, donde fallecieron un conductor y un maquinista.
A estos se suman descarrilamientos en León, El Prat de Llobregat, Villamuriel de Cerrato o Cuenca. Muchos de ellos relacionados con agujas mal dispuestas, fallos de supervisión y errores de coordinación.
Más recientemente, en diciembre de 2024, un tren de mercancías descarriló en León. Todo tras desplazarse sin control por la ausencia de calces de seguridad y fallos en el sistema de frenado, con vagones que transportaban carga peligrosa.
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