El Ministerio del Interior trabaja ya en el dispositivo de seguridad para la visita del Papa León XIV a España, que tendrá lugar entre el 6 y el 12 de junio. El plan contempla distintos escenarios, entre ellos la posibilidad de que se convoquen manifestaciones tanto a favor como en contra de la presencia del Pontífice.
Fuentes del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska aseguran que el objetivo es garantizar la seguridad sin limitar derechos fundamentales como la libertad de expresión o de manifestación. Esto obligará a los cuerpos de seguridad a equilibrar la protección del Papa con el respeto a estos derechos.
El propio Marlaska presentó un primer avance del dispositivo, en el que participarán más de 13.000 agentes, entre policías nacionales y guardias civiles, a los que se sumarán cuerpos autonómicos y locales en función de las ciudades que visite el Pontífice.
Más de 13.000 agentes y un contexto complejo
El operativo incluye cerca de 11.000 efectivos de la Policía Nacional y unos 2.200 de la Guardia Civil. A ellos se añadirán los Mozos de Escuadra durante la estancia en Cataluña, así como las policías locales de cada municipio.
La visita arrancará en Madrid el 6 de junio, en un contexto marcado por la coincidencia con otros eventos multitudinarios, como conciertos, lo que complica la planificación. Posteriormente, el Papa viajará a Barcelona y a las Islas Canarias.
Desde Interior se ha señalado que los agentes estarán preparados ante distintos tipos de amenazas, desde el terrorismo yihadista hasta posibles alteraciones del orden público vinculadas a grupos radicales o protestas organizadas.
Seguridad y derechos, el principal equilibrio
El dispositivo se desarrollará en varias fases e incluirá medidas específicas para proteger al Pontífice, a su delegación y a los fieles que participen en los actos previstos. También se contemplan planes de seguridad en alojamientos, recorridos y lugares de concentración.
La coordinación estará centralizada por Interior, pero contará con la participación de otros organismos del Estado, así como con la colaboración del equipo de seguridad del Vaticano.
No será la primera visita papal a España, aunque en este caso el recorrido por varias provincias, incluidas zonas insulares, obliga a un despliegue más amplio y complejo. En este contexto, el reto principal será compatibilizar la seguridad con el ejercicio de derechos fundamentales durante los días que dure la visita.