El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, volvió a marcar terreno político en una sesión parlamentaria cargada de tensión. Desde la tribuna, el líder del Partido Popular lanzó un mensaje directo: si el PSOE logra gobernar en la comunidad, lo que espera es “caos”. Una palabra elegida con precisión para reforzar su relato y distanciar su gestión de la de Pedro Sánchez.
“Aquí no hay más que caos, el del Gobierno de España y el del PSOE”, sentenció Mañueco, en una intervención con tono más de mitin que de sesión de control. Con esas palabras, el presidente autonómico buscó vincular los problemas del Ejecutivo central con los riesgos de un hipotético gobierno socialista en Castilla y León.
Un discurso con carga electoral
El mensaje no fue casual. Mañueco construyó su intervención sobre la idea de orden frente a desorden, estabilidad frente a improvisación. Su estrategia pasa por reforzar el contraste entre la gestión de su Ejecutivo y la del Gobierno nacional, que calificó de “ruido, lío y desgobierno”.
El presidente popular aprovechó la ocasión para lanzar varios dardos a miembros destacados del PSOE. Mencionó a la ministra de Igualdad, Ana Redondo, a raíz de la polémica sobre las pulseras antimaltrato, y apuntó también al ministro de Transportes, Óscar Puente, al que acusó de “hundir el transporte ferroviario y el aeropuerto de Valladolid mientras hace política de plató”.
El tono fue duro, directo y sin concesiones. Mañueco buscó afianzar su liderazgo interno dentro del PP y proyectarse como un referente de oposición al socialismo en el ámbito autonómico.






