Javier Bardem se encuentra en el centro de la polémica. En la alfombra roja de los Emmy, el actor ha sido objeto de críticas debido a sus polémicas declaraciones. Más concretamente, ha sorprendido a todos con un pañuelo palestino, mostrando así su apoyo al estado.
Sin embargo, su ropa no fue lo único que dio de qué hablar. Sus declaraciones a la prensa ha sido la guinda del pastel: "He venido aquí para declarar del genocidio de Gaza".
Hay que denunciar lo urgente, el genocidio de Israel en Gaza. La Asociación de Escolares Internacional ha declarado un genocidio lo que está sucediendo en Gaza y por eso tenemos que llamar al bloqueo comercial, diplomático con Israel.
El artista ha sido claro. A pesar de esto, las redes se han percatado de que una película que estrenó recientemente tiene fuertes vínculos con Israel, mostrando la doble cara del español. Se trata de F1, la película deportiva estrenada en verano de este año.
Este largometraje incluye a varias personas y empresas con fuertes vínculos judíos. En primer lugar, el guioniosta Joseph Kosinski, quien es de origen judío. En cuanto a los productores, destaca Jerry Bruckheimer, quien también es de origen judío.
Hans Zimmer también trabajó en la película como compositor, quien también tiene ascendencia judía.








